Vox suspende las negociaciones con el PP en Extremadura para investir a Guardiola
El frenazo en las conversaciones se produce un día antes de la constitución de la Mesa de la Asamblea regional. Los ultra aseguran que los populares no les dotan de presupuesto para “cambiar las políticas”

Vox ha suspendido las conversaciones con el PP en Extremadura para investir a la presidenta en funciones, María Guardiola. El partido de Santiago Abascal ha frenado el acercamiento de ambas formaciones este lunes, ha avanzado Canal Extremadura y ha confirmado EL PAÍS por fuentes populares autonómicas. “Orden de Madrid, suponemos”, añaden en el PP extremeño, apuntando a una decisión adoptada por la dirección nacional de la extrema derecha. Los ultras aseguran que han decidido paralizar los contactos “ante la negativa de los populares a aceptar propuestas” que la formación ultra “considera fundamentales”, apuntan fuentes de Vox. Eso sí, siguen con la puerta abierta a retomar las conversaciones en el futuro.
La interrupción en las conversaciones se produce un día antes de que la Asamblea regional celebre la sesión en la que se constituye la Mesa. Una jornada que a priori podría haber supuesto el primer paso para sellar un acuerdo entre ambas formaciones. Hace casi un mes, Guardiola ganó las en las urnas del 21-D, pero sin mayoría absoluta, con 29 escaños y un 43,18% de los votos. Vox se disparó al doblar el resultado de los comicios anteriores, con 11 diputados y el 17% del escrutinio.
“Nosotros pedimos que se hagan unas políticas determinadas, pero si esas políticas no van a acompañadas de unos presupuestos que lo hagan posible, no habría nada”, ha declarado el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fuster, este lunes en rueda de prensa tras conocerse la suspensión de las negociaciones. “Ahí está madre del cordero de estas negociaciones”, ha añadido Fuster.
El martes pasado, día 13, tuvo lugar la primera reunión entre PP y la extrema derecha para formar Gobierno. Del lado de los ultras, los negociadores son Montserrat Lluis, secretaria general adjunta de Vox, y Óscar Fernández, candidato del partido en Extremadura. Por parte del PP, los responsables de encauzar el pacto son Guardiola y el consejero de Presidencia en Funciones, Abel Bautista. Los cuatro dirigentes acudieron a la cita después de que el día 8 se airease en los medios de comunicación que Guardiola quería ofrecer a los ultras entrar en su Ejecutivo en coalición.
Fuentes del PP extremeño explicaban entonces que esa invitación se materializaba para que Vox pudiera “gestionar y asumir responsabilidades en base a lo que han pedido los extremeños en las urnas”. Los ultras abandonaron en verano de 2024 los cinco ejecutivos autonómicos que compartían con el Partido Popular. Una decisión que, según Génova y los territorios de su formación, ha permitido a los de Abascal evitar el desgaste de la gestión institucional. Ahora, la estrategia del PP, compartida por varios barones, pasa por en poner a Vox ante el dilema de entrar de nuevo en los gobiernos autonómicos, en caso de no lograr mayoría, para frenar su auge.
Abascal respondió a Guardiola el día 11 con otro órdago. No solo aceptaba entrar, sino que doblaba la apuesta: el líder de Vox pidió en una entrevista una vicepresidencia, un número “proporcional” de consejerías y que la presidenta del Partido Popular asuma su “programa”. En una posición de máximos, a Guardiola le es más difícil sellar un pacto, lo que eximiría a los ultras de entrar bajo el argumento de que no se asumen sus términos.
“Nosotros encantados de entrar en el Gobierno, pero con unas condiciones, pasa inexorablemente por disponer de un presupuesto que seamos capaces de ejecutar para que cambien las políticas”, ha insistido el portavoz de Vox en rueda de prensa este lunes. “No vamos a poder avanzar en esta negociación si Guardiola asume por entero lo que hemos venido a hacer”, ha remachado. Entre los obstáculos en las negociaciones está además el factor de que la presidenta en funciones y Abascal tienen una enemistad manifiesta.
Composición de la Mesa
La falta de acuerdo este lunes entre los dos partidos de la derecha no impedirá que el PP se haga con tres puestos de la Mesa (incluida la presidencia) y que Vox obtenga un puesto, el de secretario tercero. Solo en el caso de que el PP pactara con Vox cederle la presidencia de la Cámara —como hicieron en Castilla y León, la Comunidad Valenciana o Baleares— sería imprescindible que ambos votaran juntos y no cada uno a su propio candidato. En 2023, la falta de acuerdo entre PP y Vox propició que el PSOE se hiciera con la presidencia de la Asamblea extremeña y Vox se quedara fuera de la mesa, pero entonces los socialistas eran la fuerza más votada, mientras que ahora lo son los populares.
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