Sánchez contrastará en Davos con Trump y Milei su visión opuesta del mundo
El encuentro entre Feijóo y el presidente, muy importante para ambos, se cancela por el accidente de tren en Adamuz (Córdoba)


Este lunes arranca una semana importante para la política española, ya instalada en un ambiente de campaña electoral permanente con la mirada puesta en Aragón, después Castilla y León y al final Andalucía. El PP ha calentado motores este domingo con un acto en Zaragoza de todos sus barones para mostrar poderío y usar como eje de su campaña la reforma del sistema de financiación, que sus dirigentes consideran un “regalo” del PSOE, obligado por sus pactos con ERC. Pedro Sánchez, por el contrario, reivindica esa reforma porque aporta 21.000 millones de euros nuevos para las arcas autonómicas, para gastarlos en sanidad, educación o vivienda, pero sobre todo intenta esta semana centrarse en la agenda internacional y las cuestiones de las que el PP apenas quiere hablar pero dominan la prensa y los debates de todo el mundo occidental, esto es la guerra en Ucrania y sobre todo el choque entre Donald Trump y la Unión Europea por Groenlandia.
Sánchez había citado a Feijóo en La Moncloa para hablar de Ucrania y de la situación internacional, asuntos de los que el líder del PP apenas hace mención. El encuentro, que finalmente se canceló ante la gravedad del accidente de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) con al menos 21 muertos, era muy importante para ambos porque tienen una pésima relación y apenas se han visto desde que el expresidente gallego se hizo con el timón del PP hace cuatro años.
El martes, Sánchez tiene previsto viajar a Davos, en Suiza, para participar en una cita económica, el World Economic Forum (WEF), que este año tiene una simbología especial. El miércoles por la mañana hablará en la sala central de este foro que reúne a los hombres y mujeres —muchas menos— más ricos y poderosos del planeta, y también allí lo harán poco después Donald Trump, presidente de EEUU, y Javier Milei, líder de Argentina. Sánchez no tiene previsto cruzarse con ellos salvo que suceda algo de forma casual en un lugar relativamente pequeño como el centro de convenciones de Davos, y no hay ninguna reunión concertada con ninguno de los dos mandatarios. Sí tiene pensado, según fuentes del Gobierno, un discurso netamente progresista, que sin mencionar expresamente a Trump o Milei plantee una visión totalmente opuesta a la suya, un mundo diferente.
En La Moncloa explican que el líder del Ejecutivo no tiene tanto interés en contrastar con Trump o Milei como en animar a los progresistas de Europa y de todo el planeta que defienden otra visión del mundo, que están indignados por lo que están haciendo Trump y Milei, especialmente con los últimos movimientos del presidente de EEUU, lanzado a una guerra de amenazas con los líderes europeos que está subiendo de tono cada día con consecuencias imprevisibles.
Sánchez y su equipo de confianza, con José Manuel Albares, su ministro de Exteriores, y Diego Rubio, su jefe de Gabinete, como elementos centrales de la estrategia en estas cuestiones, ven claro que todos estos últimos movimientos les dan la razón en la idea de que hay que ser más firmes con Trump y no optar por el apaciguamiento que han defendido otros líderes europeos y que un año después se ha demostrado ineficaz.
El presidente no se ha sumado a los países que han enviado soldados a Groenlandia, liderados por Francia, porque cree que hay que hacer algo conjunto en la OTAN o en la UE, pero apoya el cierre de filas con Dinamarca que se está produciendo en las cancillerías europeas.
Este domingo explicó con claridad esta visión en una entrevista en La Vanguardia en la que recordaba que él se plantó en la cumbre de la OTAN y rechazó el 5% mientras Dinamarca, que sí lo aceptó, está viendo que eso no solo no sirvió para aplacar a Trump, sino que ahora quiere arrebatarles Groenlandia. “El 5% es inaceptable. No vamos a recortar políticas sociales, sanitarias, educativas para aumentar más un gasto militar no concebido para reforzar la industria europea. Dinamarca ha asumido el 5%. ¿En qué situación se halla? Hostigada por EEUU. ¿De qué estamos hablando?“, ha dicho. En esa misma entrevista, Sánchez sentencia que ”si se produjera un acto de fuerza de EEUU en Groenlandia sería la carta de defunción de la OTAN". “Putin estaría doblemente feliz. Europa debe moverse”, remata.
Este es el punto central su estrategia y la de su equipo: intentar mover a los europeos y a los latinoamericanos, donde ha encontrado más eco, para plantarse ante Trump. Y por ahí irá también el discurso de Davos, dirigido a millones de personas en todo el mundo que quieren otra política y frenar la ola de ultraderecha que recorre Europa y América. “Hay más de 100 millones de europeos que votan progreso y quieren progreso. El objetivo no es Trump ni Milei, sino persuadir y movilizar a sus detractores, que siguen siendo legión en Occidente, aunque hoy no lo parezca”, resume una fuente del Ejecutivo.
Feijóo iba a la cita de este lunes con una lista de exigencias para que el líder del PSOE le detallara todos los planes y los compromisos de gasto en defensa y también reclamaba un documento con la estrategia en política exterior. El líder del PP evita chocar con Trump, aunque tampoco se pone a su lado, como hace Vox en ocasiones. Pero sí critica a Sánchez y su política enfrentada a Trump, que en opinión del PP “ha derivado en la manifiesta desconfianza que el Gobierno de España genera en nuestros aliados de la OTAN”.
El presidente del PP también quería hablar de “los vínculos del Gobierno con la dictadura de Venezuela”, algo que Sánchez rechazaba. Ya en Davos, Sánchez quiere centrarse en la batalla dialéctica con Trump y Milei, es uno de los elementos clave de su discurso, e incluso de sus campañas electorales, porque en su opinión, si llega Vox a La Moncloa o a los gobiernos autonómicos en liza, esta visión del mundo se impondría también en España.
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