Goteo letal para acorralar a Sánchez
El PP intenta en Aragón, Castilla y León y Andalucía apuntalar el hundimiento de la izquierda. Vox se ve ya en La Moncloa. PSOE y Sumar intentan frenar la ola de derecha. Hablan los protagonistas de una catarata electoral inédita.


Como explicaba Giulio Andreotti, que de poder sabía más que nadie, el Gobierno es duro pero mucho más la oposición. Es el presidente quien tiene no solo la iniciativa política, el BOE, las medidas de impacto, sino sobre todo el arma atómica política: la convocatoria de elecciones generales. A la oposición le queda solo un mecanismo propio para debilitarlo: convocar comicios en las autonomías que controla. Ese es exactamente el plan puesto en marcha por Alberto Núñez Feijóo para intentar una cadena de derrotas de la izquierda que acorrale al presidente, Pedro Sánchez, aunque distintas fuentes del Ejecutivo insisten en que, pase lo que pase, el Gobierno va a agotar la legislatura y la gran batalla llegará en 2027.
Hace cuatro años el PP intentó una estrategia similar al adelantar las elecciones en Castilla y León, pero salió fatal. Los resultados no fueron los esperados, Vox se reforzó, y Pablo Casado acabó dimitiendo dos semanas después de esas elecciones, porque Isabel Díaz Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez vieron su debilidad y se lanzaron al ataque denunciando un supuesto espionaje contra la presidenta. Ahí empezó su final.
Esta vez, el PP de Alberto Núñez Feijóo ha diseñado una estrategia mucho más ambiciosa: cuatro elecciones seguidas. Extremadura en diciembre, Aragón el 8 de febrero, Castilla y León el 15 de marzo y Andalucía en junio. El PP, explican en su cúpula, aspira a “cuatro derrotas históricas de la izquierda como la de Extremadura”, que demuestren que el cambio de ciclo y la derechización de España son imparables. Un goteo letal para acorralar a Sánchez. “Si la exportavoz de Sánchez, Pilar Alegría, tiene un resultado similar a Extremadura, ¿cómo lo van a defender? Y si la vicepresidenta, María Jesús Montero, no remonta en Andalucía, ¿no será el Gobierno el que pierde?”, se preguntan en el PP.
Mientras, en el PSOE creen que lo de Extremadura no se va a repetir, porque el candidato allí, imputado y con su imagen debilitada por un aforamiento exprés, hundió la marca. Un ministro se muestra convencido de que esta secuencia diseñada por el PP no cambiará la realidad de la política nacional. “Ahora se juega la partida de verdad, con candidatos mejores, el PSOE va a demostrar su resistencia y no habrá esas caídas de Extremadura. Son cuatro autonomías que no tenemos, es difícil tumbar a presidentes autonómicos. Pero todo será más equilibrado y Sánchez seguirá e intentará recuperarse con tiempo. Las políticas del Gobierno siguen teniendo mucho apoyo social. Tenemos una buena gestión para defender, vamos a dar esa pelea hasta el final y terminaremos la legislatura con unos datos económicos impresionantes con los que iremos a dar la batalla electoral. Se ha visto con la vuelta tras Navidad. Cuando se habla de política, de vivienda, de Trump, de financiación autonómica, de sanidad, de educación, el PP no tiene nada que ofrecer”, resume un ministro.
Los tres presidentes del PP que se someten ahora a elecciones, consultados por EL PAÍS, creen que la reforma de la financiación autonómica es “un grave error” del PSOE y “un regalo” para sus campañas. Por el contrario su autora, María Jesús Montero, que además de vicepresidenta es candidata en Andalucía, la defiende en conversación con este diario como un gran salto en positivo. “El Gobierno pone 21.000 millones extra para que las autonomías lo gasten en sanidad, educación, vivienda. Todas las comunidades ganan. Para Andalucía, por ejemplo, supone 4.800 millones más. ¿Van a renunciar a ese dinero los presidentes del PP solo por obediencia a la calle Génova? ¿Lo hará Moreno [el andaluz]? Habrá que hacer pedagogía, explicarlo bien, pero esta reforma es un gran proyecto de país, este Gobierno se ha atrevido a hacerla mientras el del PP no hizo nada en casi ocho años en La Moncloa. Vamos a defenderla porque es buena para todos”, asegura Montero.
La vicepresidenta insiste en que “va a por todas” en Andalucía y señala que Juanma Moreno, el presidente del PP, ya tiene un gran desgaste precisamente por cuestiones directamente relacionadas con servicios públicos que conectan con el gran debate de la financiación, como la sanidad, donde el PP sufre después de la crisis de los cribados del cáncer.
Los presidentes del PP, por el contrario, se muestran muy tranquilos y convencidos de que la reforma de la financiación es la puntilla para una izquierda ya debilitada en sus autonomías. “Es un gol en propia meta de Sánchez”, resume Juanma Moreno. “Eso muestra su ansiedad. Hace dos años no habría cometido este error. Lo habría metido en un cajón. No puede sacrificar a todo el partido por Salvador Illa. ¿A quién se le ocurrió que este acuerdo lo explicara Oriol Junqueras a las puertas de La Moncloa? Esto denota que dan por perdidas las tres comunidades, pero la presión va a ser insoportable para Sánchez con cuatro derrotas seguidas”, señala. Moreno, como los otros dos presidentes, no aclara qué haría llegado el momento, si pediría o no esos 4.800 millones que le tocan a su comunidad, pero es que está convencido de que la reforma nunca saldrá adelante porque no tendrá los votos en el Congreso.
Tanto Montero como los otros candidatos del PSOE, Pilar Alegría, la primera en examinarse en Aragón, y Carlos Martínez, en Castilla y León, coinciden en que un gran asunto de sus elecciones es el deterioro de los servicios públicos. Alegría, que ha diseñado una campaña pueblo a pueblo y muy centrada también en redes sociales, lo tiene claro: “La gente está muy molesta por el deterioro de servicios públicos, sobre todo la sanidad, también porque faltan docentes y no se hace vivienda pública. El nuevo sistema de financiación da 600 millones a Aragón para eso. ¿Va a renunciar Azcón a ellos?”, insiste. Alegría está convencida de que las cosas en Aragón serán muy diferentes a Extremadura. “Muchas veces se infravalora la fuerza del PSOE. Me he recorrido más pueblos en tres semanas que Azcón en dos años de presidente. Y veo a la gente con muchas ganas de cambio”, asegura.
Azcón tiene una visión completamente diferente y se muestra muy tranquilo, incluso con Vox, el motivo del adelanto electoral porque se negó a pactar los Presupuestos. Azcón cree que sacará más votos que toda la izquierda junta, y por tanto tendrá más margen porque bastará con la abstención del partido de Santiago Abascal. Aunque es muy posible que Vox le exija, como en Extremadura, entrar en el Gobierno.
El líder del PP está apelando en la precampaña a un sentimiento de agravio con Cataluña muy instalado en Aragón. “La financiación es un debate muy complicado para Alegría. Ella ha sido portavoz del Gobierno y se ha quemado. Este domingo nosotros traemos a todos los presidentes del PP a Zaragoza con un mismo discurso contra el modelo, ellos no pueden hacer lo mismo”, sentencia el presidente aragonés en conversación telefónica. Azcón cree que el problema lo tendrá Vox después de las elecciones, no él. “¿Qué van a hacer, seguir bloqueando, entrar en el Gobierno? Ya estaban y se salieron. Tienen que aclararse, pero lo importante es que Aragón consolidará la tendencia, PP fuerte, Vox fuerte, izquierda débil. Y eso demostrará que Sánchez va a perder en cuanto abra las urnas”, sentencia.
El PP parece haber cambiado de estrategia. “Está claro que no logramos parar a Vox. La batalla ya no es con ellos. Ahora lo importante es que la izquierda quede en la mínima expresión, que no sea alternativa, y eso va a acorralar a Sánchez y pondrá muy nervioso a su partido”, resume un dirigente.
En Vox están absolutamente eufóricos. Creen que todo les va llevando poco a poco hacia La Moncloa. “Vox es una alternativa para cada vez más españoles cansados del régimen bipartidista que nos ha traído hasta aquí”, señala este partido a través de respuestas escritas. “Lo que percibimos en las calles invita a pensar que en España pronto habrá un gran cambio que traerá algo muy diferente a lo que hemos conocido hasta el momento”, insisten.
Vox no quiere aclarar si pedirá o no entrar en todos los gobiernos, también en el central si sus votos fueran imprescindibles para una investidura. Pero apunta en ese sentido. “Trabajaremos para que se apliquen nuestras demandas, dentro o fuera del gobierno, como consideremos más oportuno en cada caso. Es el PP quien tendrá que aclarar quién es su socio y si están dispuestos a llevar a cabo las medidas que España necesita. Desde nuestra salida de los gobiernos [en 2024] hemos crecido. Representamos a más españoles que entonces y en consecuencia actuaremos cuando toque exigir aquellas demandas para las que fuimos votados” rematan.
En Castilla y León, la siguiente después de Aragón, las cosas son algo diferentes. El PSOE allí incluso aspira a ser la primera fuerza por el desgaste del PP, que lleva 40 años en el poder, aunque gobernar parece imposible por la subida de Vox. “Nuestra expectativa es ganar en votos y en escaños, esperamos ser la lista más votada para ser el cortafuegos a la derecha”, explica Martínez, alcalde de Soria y candidato del PSOE. “Nuestra campaña está centrada en la anormalidad democrática de los 40 años del PP, con Mañueco como el peor presidente de nuestra historia”, remata. Martínez es crítico con el nuevo sistema de financiación que propone Montero, porque cree que perjudica a su comunidad. “Es insuficiente e injusto para los servicios que necesita Castilla y León”, dice. Pero cree que “en vez de hacer como Mañueco, esto es confrontar con el Gobierno sin proponer nada, lo que hay que hacer es negociar para mejorarlo”.
Mañueco, por el contrario, se muestra muy tranquilo y confía en lograr su tercer mandato, aunque tendrá que lidiar con la fuerza de Vox, que ya le dio muchos problemas en el pasado. “La situación política aquí es más estable que en otras autonomías, no habrá grandes vuelcos, ni grandes subidas ni bajadas. Nosotros buscamos una campaña centrada en Castilla y León, la batalla nacional nos perjudica, el ruido beneficia a otros”, dice en clara referencia a Vox.
Mañueco, que sufrió un fuerte desgaste por los incendios del pasado verano, cree que el PSOE irá peor de lo esperado por la crisis del caso Cerdán y ahora la financiación autonómica. “Eso está destrozando al PSOE. La gente aquí salvo que algo que se pacte con Junqueras no es bueno para Castilla y Léon. Somos una de las más perjudicadas por el nuevo modelo”, sentencia.
Mientras, a la izquierda del PSOE, las elecciones se están tomando como una prueba de fuego para los posibles movimientos para las generales. En Aragón Podemos han decidido ir por libre porque IU no aceptaba que encabezaran la candidatura. La unidad extremeña, que funcionó bien para este espacio de izquierdas, parece ser una excepción. Ni en Castilla y León ni en Andalucía parece probable esa unión. Así que todo camina a una izquierda fragmentada al menos en dos para las generales. “Vamos a ver el resultado en Aragón, a ver si Podemos es tan fuerte como cree. Creo que será un baño de realidad para ellos”, dice un diputado de Sumar. “IU tiene que decidir si quiere dejar caer a Sumar y pactar con nosotros con primarias, viendo qué fuerza tiene cada uno, o se entrega a Sumar y entonces cada uno seguirá su camino”, contestan en Podemos.
“Estas elecciones tienen que ser un punto de inflexión para mostrar a la izquierda un proyecto ilusionante”, señala Antonio Maíllo, líder de IU y candidato en Andalucía. “En IU apostamos por la unidad, quien no quiera venir tendrá que explicarlo, pero ya no podemos seguir hablando de eso. En Andalucía podemos aportar para construir un proyecto de esperanza, el debate de la sanidad pública ha erosionado mucho a Moreno”, remata.
Belén Barreiro, CEO de 40dB, cree que cada elección es diferente pero hay un hilo conductor que detectan los sondeos: la derechización de la sociedad española, en línea con otras europeas. “El PP no está creciendo, pero Vox sí, y mucho. Eso gira todo a la derecha. El PSOE está perdiendo más votos hacia Vox que hacia el PP. En 2023 Vox y Sumar estaban a la par, y ahora la diferencia es enorme. Eso lo cambia todo. La imagen de Vox es de antisistema, y se está apoyando para crecer en una crisis de representación muy clara que no está resuelta desde el 15M. España es, después de Argentina, el país donde más gente dice que nadie le representa. Es una crisis muy profunda, superior a otros países europeos”, señala.
Aún así, Barreiro, como muchos de los consultados por este artículo, insiste en que no hay que sacar conclusiones para las generales, porque son un mundo aparte, como se demostró en 2023. La estrategia de acoso y derribo al Gobierno es muy clara, y ahora vienen tres hitos más muy relevantes que darán algunas claves. Pero la partida final de las generales dependerá de muchos factores, y es posible que algunos de ellos ni siquiera estén aún encima de la mesa.
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