Fernando Reinlein, integrante de la UMD, pionera en la democratización de las Fuerzas Armadas
El militar, fallecido este jueves en Madrid, se sumó a la conquista de la democracia y de las libertades para España en las postrimerías del franquismo

La muerte a los 80 años este jueves en Madrid del teniente coronel del arma de Infantería Fernando Reinlein García-Miranda (nacido en Barcelona el 14 de abril de 1945) arrebata de la memoria democrática en España a uno de sus exponentes más relevantes, por ser él mismo protagonista y testimonio vivo de su vigencia. Con el grado de capitán y junto con oficiales y suboficiales de distintas armas, Reinlein formó parte de la dirección de la Unión Militar Democrática (UMD), una organización considerada clandestina por la dictadura, que, en las postrimerías del franquismo, en la década de 1970, se propuso concienciar a las Fuerzas Armadas sobre la necesidad de dar fin a la dictadura y de abrir paso en España a la democracia y las libertades, que el régimen impedía y secuestraba desde el final de la guerra civil en abril de 1939.
Por esta causa, once oficiales militares integrantes de la UMD, de convicciones democráticas progresistas, al frente de los cuales figuraba el entonces comandante de ingenieros Luis Otero Fernández (1924-2018), serían detenidos, procesados, condenados a penas de prisión y expulsados de las Fuerzas Armadas. No pudieron disfrutar de los beneficios de la ley de Amnistía de 1977. En 1987, se amplió el ámbito militar de aquella ley: fueron rehabilitados y recuperaron sus grados con los ascensos correspondientes al discurrir del escalafón, pero serían obligados a pasar a la reserva sin derecho a percibir atraso económico alguno. Hasta el año de 2010 no les serían restituidos sus honores a 14 integrantes de la UMD, al ser condecorados con las Cruces del Mérito Militar y Aeronáutico por Carme Chacón, ministra de Defensa del Gobierno socialista entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
Saga familiar militar
Fernando Reinlein había nacido en Barcelona el 14 de abril de 1945. Era hijo de Guillermo Reinlein, comandante de Artillería, que se unió al bando golpista al estallar la guerra civil; posteriormente, comandaría una unidad destinada a la División Azul, integrada en el 250º Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht nazi y, tras suceder a Agustín Muñoz Grandes, la unidad española pasaría al mando del general Emilio Esteban-Infantes, tío abuelo de Fernando. Su madre, Elvira García-Miranda, era hermana de José María García-Miranda, teniente coronel republicano antifranquista, asesor de Francesc Macià. Al finalizar la guerra civil, fue detenido en Francia por la Gestapo y enviado por los jerarcas nazis al campo de concentración de Dachau (Baviera, Alemania), de donde fue liberado en 1945 con apenas 39 kilos de peso.
Su sobrino Fernando, acorde con la tradición familiar, ya que su padre y dos de sus hermanos, Guillermo y Álvaro, vestían asimismo uniforme, ingresó en 1969 en la Academia Militar de Zaragoza, donde recibió el despacho de teniente. Al poco, sería destinado a la Legión y enviado al Sáhara, entonces provincia española en África occidental, para recalar posteriormente en la Brigada Paracaidista, con sede en la ciudad madrileña de Alcalá de Henares.
Tras atravesar una cierta etapa de desánimo vocacional, habida cuenta de la postración social y económica que percibía en España en los estertores de la dictadura franquista, Reinlein halló en el ideario de la UMD, que le fue facilitado por su hermano Guillermo, integrado asimismo en la organización militar, una nueva motivación para proseguir la carrera de las armas. A partir de entonces, esta se vería guiada por una directriz firme hacia la conquista de la democracia y de las libertades para España, designio que chocaba con la dictadura a la sazón vigente.
La actividad de la organización militar clandestina se intensifica en 1974, aleccionada también por los acontecimientos registrados un año antes en Portugal, donde culminarían con la denominada Revolución de los claveles, que puso fin a la dictadura salazarista encarnada entonces por su sucesor, Marcelo Caetano y llevó a militares demócratas al Gobierno del país. Aquellos acontecimientos alertaron sobremanera al régimen franquista y también a Washington, que se propusieron conjuntamente yugular a toda costa cualquier conato de proceso democratizador semejante al portugués en España.
Un antiguo simpatizante de la UMD delató al grupo en el que figuraban integrantes del Ejército de Tierra y de la Aviación, esta representada por el prestigioso capitán de Estado Mayor, aviador y paracaidista, Restituto Valero, nacido en el interior del Alcázar de Toledo durante el asedio republicano en 1936. El monumental edificio toledano, con centenares de reclutas y cadetes obligados a permanecer en su interior so pena de ser ejecutados, según relató el historiador local Isabelo Herreros, se convertiría en icono exegético y heroico del régimen franquista. Con solo dos añitos y vestido de legionario, Restituto Valero, según escribió Fernando Reinlein en el diario El Mundo, fue fotografiado junto al conde Galeazzo Ciano, ministro de Exteriores del Gobierno fascista de Benito Mussolini, de quien era yerno por su matrimonio con Edda, hija del dictador. Aquella foto del conde con el niño fue utilizada por la propaganda franquista para subrayar los nexos de Franco con el régimen fascista italiano. Ciano, no obstante, sería fusilado por alta traición al Duce en 1944.
Algunos capitanes de Fragata de la Marina también se integraron en la UMD, pero se libraron de ser apresados. Sobre los 11 miembros de las otras armas, detenidos y procesados en consejo de guerra, recayeron penas de prisión: nueve años para el comandante Otero, cinco para Valero y cuatro para Reinlein, pena de la que él cumplió casi dos años en un penal militar de Cartagena. Los oficiales Manuel Fernández-Lagos, José Fortes, Antonio García Márquez, Antonio Herreros, Fermín Ibarra, Jesús Martín Consuegra y Abel Ruiz Cillero, recibieron asimismo condenas, que sumaron con las anteriores en total 43 años de prisión. El aviador José Ignacio Domínguez se hallaba en el extranjero cuando fueron detenidos los demás integrantes de la UMD, poco después de la muerte de Franco en noviembre de 1975. Fue condenado en rebeldía.
Tras salir en libertad al abandonar el Ejército, Fernando Reinlein impartió algunas clases como profesor de Historia en un instituto y buscó trabajo en el Periodismo, integrándose en la plantilla de Diario 16, uno de los medios de información más señeros de la Transición. Reinlein se especializaría en asuntos militares, realizó el seguimiento informativo y analítico de alguna de las numerosas tramas golpistas antidemocráticas vertebradas en aquellos años; escribiría asimismo sobre los orígenes y actividades de los GAL, organización armada de inducción estatal que operó en el Sur de Francia contra la organización terrorista ETA. En su prolongada etapa periodística, Reinlein publicó decenas de artículos, crónicas y análisis sobre las Fuerzas Armadas y la política militar, siendo un referente nacional en estos temas. Periodistas y teletipistas que trabajaron con él recuerdan su simpatía natural, su extraversión manifiesta en su trato afectuoso y, en el plano ideológico, su compromiso democrático, guiado por profundas convicciones, que reflejó en sus escritos.
Álvaro Roa, que trabajó a sus órdenes en Diario 16, evoca con afecto la figura de Fernando Reinlein, cuando era redactor jefe de noche del periódico madrileño: “Era un jefe estupendo, enérgico e impetuoso, que mostraba su carácter militar al regir la Redacción con determinación, sin humillar ni imponer nunca, que trataba igual a los de arriba y a los de abajo, siempre accesible y divertido. Pero, sobre todo, era una buena persona”.
Tras su jubilación, Fernando Reinleín se integró en el Foro Memoria y Democracia, que actualmente presidía. Su muerte le sobrevino tras sufrir recientemente un infarto de miocardio. Estaba casado con Antonia Ballesteros y tenían cuatro hijos, Fernando, Jaime, María y Álvaro. Sus familiares lo apodaban Chiqui, por ser el menor de sus tres hermanos.
El compromiso personal e ideológico de Fernando Reinlein con las libertades y la democracia, constituye una referencia ejemplar para quienes comprueban la armonización entre valores castrenses tradicionales y los valores constitucionales que han de presidir y hoy presiden el comportamiento institucional de las Fuerzas Armadas y su sujeción al poder civil.
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