Un viaje a Creta en otoño: mitos, arqueología y tradiciones en la isla griega
Nos adentramos en una isla que se vive, se siente y se recorre como un libro abierto de mitos, arqueología y tradiciones que siguen muy presentes


La isla más grande de Grecia y la quinta más grande del Mediterráneo es el objetivo de un nuevo viaje, una nueva aventura que en esta ocasión nos lleva por la historia y por sus encantos paisajísticos. ¿Sabías que en 2025 la Unesco incluyó seis centros palaciegos minoicos de Creta en su lista del Patrimonio Mundial? Estos fueron Cnosos, Festos, Malia, Zakros, Zominthos y Kydonia, todos sitios emblemáticos del mundo minoico de la Edad del Bronce. La isla es, sin duda, un pequeño universo en el Mediterráneo que muchos visitantes exploran en verano por sus majestuosas playas, pero nosotros la descubrimos en otoño, en una temporada que invita a ver todo con más calma y cuando las temperaturas han bajado para disfrutarla y visitarla mucho mejor.
“Creta es uno de esos lugares especiales en los que parece que el tiempo se ha detenido y que ofrecen una atmósfera casi irreal, y en otoño todo eso se potencia de manera maravillosa. El otoño es un regalo para los sentidos, el clima es suave, la luz es más dorada y la isla recupera un ritmo mucho más lento y auténtico. El mar sigue estando cálido, la isla está mucho menos concurrida, y todo se disfruta con más calma. Es por tanto una época idónea para el turismo de calidad, para saborear la isla de verdad”, subraya Carlos Romero, experto de EL PAÍS Viajes.
Este doctor en Humanidades y Ciencias Sociales, y profesor universitario de Historia de Occidente e Historia del Pensamiento Occidental será el anfitrión que acompañará este otoño a un grupo de viajeros a conocer la isla de Zeus. Será el 10 de octubre, en un viaje que tendrá una duración de ocho días, y que tendrá como objetivo descubrir enclaves imprescindibles como Cnosos, Festos o la antigua Spinalonga, además de iglesias bizantinas, museos excepcionales y pueblos suspendidos entre montañas y mar. Entre visita y visita, habrá también tiempo para saborear la Creta más auténtica con almuerzos frente al Egeo, vinos locales con siglos de historia, baños en playas legendarias y encuentros con la hospitalidad cretense que convertirán cada parada en una experiencia inolvidable.
Tiene todo el sentido que sea Carlos quien guíe esta experiencia, ya que desde su niñez ha estado enamorado de Grecia y de su historia. Particularmente, sobre su relación con Creta, explicaba lo siguiente a EL PAÍS Viajes: “Mi relación con Creta es muy íntima. El primer mito griego que me fascinó de niño fue el de Teseo y Ariadna, y ese mito nace aquí, en el laberinto de Cnosos. Con el tiempo, esa fascinación infantil se convirtió en una vocación. En Creta veo una Grecia en estado puro, con toda su esencia concentrada: mito, paisaje, historia y vida cotidiana conviviendo en un pequeño universo”. Y añade: “En este viaje intentaré aportar sobre todo dos cosas: por una parte, comprensión, contexto, ayudando a conectar las distintas capas de tiempo que aparecen en cada lugar y los relatos que la pueblan. Pero como todo el mundo sabe, conocer verdaderamente un lugar va mucho más allá del plano intelectual, por eso también intentaré contagiar pasión, creando espacios para que el viajero pueda sentir la isla de verdad y vibrar con su pulso”.
Obviamente no es la primera vez que lo hace. Ha visitado el país en numerosas ocasiones junto a sus estudiantes y mantiene una intensa labor divulgativa a través de @aulamundo, su canal en YouTube e Instagram, destinado a la divulgación humanística que te transportará a la antigua Grecia en un abrir y cerrar de ojos. Quizá ese sea el primer paso para iniciar esta aventura.

El itinerario por la isla de Creta con EL PAÍS Viajes
¿Por qué este viaje se llama El alma de Creta? Y, ¿cuál sería el alma de Creta si tuviéramos que nombrarla? Esto es lo que responde el propio Carlos: “El alma de Creta es la de un puente porque se trata de una isla que conecta dos mundos, Oriente y Occidente, Asia y Europa, pasado y presente, mito e historia. Además, en Creta encontramos el origen de esto que luego llamaremos Europa. Desde la civilización minoica hasta el mundo griego, pasando por bizantinos, venecianos y otomanos, Creta es como un hilo continuo de memoria europea. Caminar por la isla es, en cierto modo, caminar por distintas edades superpuestas de Europa”. Por esa razón, la primera parada será en el corazón del Egeo, en la isla de Spinalonga, una antigua defensa veneciana del siglo XVI convertida después en leprosería. Entre bastiones, murallas y callejuelas abandonadas, este lugar conserva una atmósfera única que resume la historia dramática del Mediterráneo oriental. La iglesia de Panagia Kera, en Krista, es también célebre por sus frescos del siglo XIII, considerados entre los mejores ejemplos de pintura bizantina en Creta: escenas de la virgen, el Pantocrátor y ciclos narrativos que sobrevivieron milagrosamente a los siglos de dominación otomana.
Heraklion, la capital de Creta, será el campamento base que permitirá a los viajeros conocer los distintos puntos de la isla en los ocho días de viaje. Aquí hay mucho por ver y visitar: el Museo Arqueológico de Heraklion, imprescindible para comprender la magnitud de la civilización minoica con el Disco de Festos, los frescos originales de Cnosos, estatuillas de diosas de las serpientes y joyería micénica forman uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del Mediterráneo.

Tras explorar el este de Creta con sus tesoros bizantinos, llega el momento de conocer los palacios minoicos, la joya de la corona del viaje. Concretamente, el profesor Carlos Romero destaca el Palacio de Cnosos que, para él, es, sin duda, uno de esos lugares donde uno siente que está en el origen de muchas cosas: del mito, de la arquitectura y de la propia idea de Europa.
Este centro político y ceremonial de la civilización minoica, asociado al mito del Minotauro y al legendario rey Minos, es un complejo laberíntico que permite comprender la sofisticación arquitectónica, los frescos polícromos y la organización palacial más avanzada de la Edad del Bronce.
En el sur de Creta espera Festos, el segundo palacio minoico más importante de la isla, cuya terraza domina una llanura fértil conectada con antiguas rutas comerciales hacia el Mediterráneo oriental. Desde sus escalinatas monumentales y patios ceremoniales se intuye la potencia económica de la cultura minoica antes de su declive. Para terminar la visita, se para en el pintoresco pueblo de Mátala, famoso por sus cuevas excavadas en la roca que en los años sesenta atrajeron a comunidades hippies.
El cuarto día de itinerario estará dedicado a explorar las necrópolis minoicas y la herencia veneciana. Para ello, se llegará hasta Armeni, donde se encuentra una de las necrópolis más relevantes del periodo minoico tardío y micénico. Más de 200
tumbas excavadas en la roca muestran cómo evolucionaron las prácticas funerarias en Creta entre los siglos XIV y XII antes de Cristo, revelando vínculos con el mundo griego continental. Mientras, en Rethymno, se descubrirá un casco histórico espléndido, moldeado por la dominación veneciana y otomana. La fuente Rimondi, la loggia veneciana, con minaretes de mezquitas convertidas hoy en templos culturales y el pintoresco puerto veneciano pondrá punto final al día.
Al día siguiente, se seguirá descubriendo el patrimonio en Chania donde se visitará el Museo Arqueológico y el centro histórico. El casco antiguo de la ciudad, que incluye el famoso puerto veneciano, es uno de los más bellos de Grecia. Su encanto procede sin duda de la mezcla de influencias de las distintas culturas que han pasado por esta ciudad. En las calles adoquinadas se suceden casas otomanas de madera, palacios venecianos, pequeños comercios de artículos artesanales, mezquitas con sus minaretes, recias fortificaciones y también cafés y restaurantes para hacer del paseo por Chania un auténtico placer.

En la recta final de la aventura por Creta, los viajeros explorarán una de las regiones favoritas del experto Carlos Romero —que acompaña en todo momento al grupo—. ¿Por qué? La naturaleza en este lugar habla por sí sola, y su valle atesora el auténtico espíritu cretense. Es imprescindible el sur de la isla, en la agreste región de Sfakia, donde la montaña cae a plomo sobre el mar y la vida rural mantiene tradiciones centenarias. Se puede tomar un ferry para ir a Loutro, un pequeño pueblo blanco al que solo se llega por mar, una oportunidad de admirar la costa sur.
Tras ver la costa agreste de Creta, es tiempo de relajarse en su costa, aunque sea en la estación otoñal. Es posible en Falassarna, una playa idílica de aguas transparentes. Este será el broche de oro a un viaje sencillamente perfecto. “Nuestros viajeros van a encontrar una experiencia única, caracterizada por un equilibrio perfecto entre los distintos elementos que ofrece esta experiencia: van a encontrar cultura e historia, por supuesto, pero también belleza, hospitalidad y arte de la vida. Creta ofrece un viaje muy completo. Es una experiencia que combina de manera extraordinaria conocimiento y emoción”, termina Carlos.
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