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Blogs / El Viajero
El blog de viajes
Por Paco Nadal

Una ruta circular alejada del ruido de los coches: 75 kilómetros en bici por el Pirineo catalán

Una excursión sobre dos ruedas por Montgarri y el Pla de Beret (Lleida), atravesando alguno de los bosques más bellos del Alt Pirineu

Pirineo

Una de las rutas en bici más bonitas que puedes hacer en el Pirineo catalán es la que lleva desde Esterri d’Àneu al Val d’Aran por Montgarri y el Pla de Beret. Una ruta además circular, evitando el engorro de coches de apoyo. Desde Esterri d’Aneu, la segunda localidad más poblada de la comarca leridana del Pallars Sobirá, se ha de empezar en dirección Alós d’Isil por una estrecha carretera asfaltada que enfila el valle del río Noguera Pallaresa. Este vertebra todo el Pallars y ha sido históricamente el eje de comunicación principal y alrededor del cual se ha articulado la vida de estas comarcas pirenaicas. Desde hace años es también el cauce más popular para los deportes de aguas bravas —rafting, kayak, hidrospeed— que tiene en Llavorsí, aguas abajo, su capital.

Esta ruta ciclista se adentra por el alto Noguera Pallaresa, una zona alejada ya del tráfago de vehículos que circula por la C-28, la carretera que sube al puerto de la Bonaigua. Los parajes son espectaculares, cada vez más de alta montaña. Aunque hasta el Pla de Beret se salvan unos 900 metros de desnivel, las pendientes son moderadas y el esfuerzo no resulta agotador. Se circula primero por asfalto, pasando por pequeñas aldeas de montaña como Isavarre, Borén o Árreu. También junto a la bella ermita románica de San Joan d’Isil. Luego, tras el refugio del Fornet, el camino se convierte en pista de tierra, pero ancha y en muy buen estado.

La subida es todo un recital de botánica pirenaica, espectacular en primavera y más aún, en otoño. En las zonas bajas, nada más salir de Esterri, abundan los robles. Luego, cuando el valle se estrecha y la pista se pega en paralelo al río, aparece el bosque de ribera, con abundantes alisos, fresnos y avellanos. Una vez pasado Alós de Isil, el pino rojo, con su característico tronco de tono anaranjado, se convierte en el rey del bosque; hay también avellanos y sauces y empiezan a aparecer los primeros abedules.

Por encima de 1.500 metros, ya en el valle de Bonabé, la zona de más valor ecológico de esta primera parte de la ruta, el pino rojo cede paso al abeto blanco, del que hay ejemplares monumentales; este de Bonabé es uno de los mejores abetales del Pirineo. Aparecen también las hayas y el serbal de cazadores. Llegando ya a Montgarri, en un ambiente puro de alta montaña, es el momento del pino negro, el rey de las alturas pirenaicas.

Montgarri es un lugar muy especial. Después de atravesar tantas soledades, la vista a lo lejos del campanario de la iglesia parece como sacada de contexto. A 1.646 metros de altitud, fue uno de los pueblos más aislados y emblemáticos de los Pirineos, a la vez que un centro de peregrinación y un lugar de acogida para los viajeros, que por una u otra razón cruzaban a pie la frontera de los Pirineos. Los últimos pobladores abandonaron el lugar en la década de los sesenta, buscado una vida menos dura abajo en los valles. El templo, con su característico campanario de torre cuadrada y tejado de pizarra, es del siglo XVI. La antigua rectoría funciona como un refugio de montaña y restaurante muy popular entre los montañeros y esquiadores. Hay otro restaurante en las cercanías, la Casa Vall de Montgarri, antiguo refugio Juli Arnalot, donde se come también muy bien; en invierno hay una excursión típica en motonieve desde la estación de Baqueira para comer allí.

Otros siete kilómetros de pista de tierra en suave ascenso llevan hasta el Pla de Beret, la gran altiplanicie en la cabecera del Val d’Aran, divisoria de aguas entre el Atlántico y el Mediterráneo. Mi altímetro marcaba 1.877 metros y 39 kilómetros recorridos. El Pla forma parte hoy de la estación de esquí Baqueira-Beret y fuera de la temporada invernal, es un inmenso prado alpino de casi cuatro kilómetros de longitud que contrasta con los picos escarpados que le rodea.

Desde aquí, el retorno es ya todo por asfalto. Se baja por carretera hasta el pueblo de Baqueira, a 1.579 metros de altitud, y desde ahí se encara a la izquierda la subida al puerto de la Bonaigua (2.072 metros), un paso estratégico entre el Pallars Sobirà y el Val d’Aran, que fue históricamente y hasta la construcción del túnel de Viella (1948), el único acceso desde España a Arán. Por su altura, quedaba cerrado en invierno por la nieve, dejando el valle incomunicado por el sur y con una única salida hacia Francia.

Desde el puerto se baja ya sin más complicaciones que llevar cuidado con el tráfico rodado hasta Esterri d’Aneu, donde empezamos. En total son 75 kilómetros con un desnivel positivo de 1.530 metros. Un día duro… pero inolvidable si amas la bicicleta de montaña

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Sobre la firma

Paco Nadal
Soy periodista de viajes, que no influencer. He hecho del viaje una forma de vida nómada… Y soy feliz así. Viajo por todo el mundo con mis cámaras y mis drones filmando documentales desde los que intento mostrar que el mundo, pese a todas nuestras agresiones, sigue siendo un lugar bellísimo y lleno de gente maravillosa.
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