La política en las cenas de Navidad
He leído que varios psicólogos han recomendado no hablar en las comidas familiares que tienen lugar en estas fechas ni de política, ni de religión, ni de fútbol. La pregunta es: ¿somos tan intransigentes que no podemos ni hablar de estos temas sin armar una bronca? La respuesta, por desgracia, es que sí. Aunque nos encante decir que hay que respetar todas las posturas, en el fondo somos unos intolerantes.
Y no tratemos de defendernos diciendo que una u otra postura es muy radical, porque se puede disentir mucho de una opinión, y aun así no criminalizar a quien la defiende. Una argumentación debería ser justo eso, un texto con argumentos que tiene la finalidad de convencer al interlocutor, y no un ataque indiscriminado a todas las opiniones de este, con la finalidad de desacreditarlo y humillarlo.
Luis Sandoval Díaz. Alcorcón (Madrid)


























































