Democracia y demagogia
Como sabían muy bien los padres de la democracia ateniense hace más de 2.400 años, este es un sistema frágil. Hoy sabemos que constituye una conquista social bajo la perpetua amenaza de la demagogia. La demagogia, el gobierno de los embaucadores, encantadores de serpientes que azuzan el miedo y distorsionan la realidad. Frente al paro, la pobreza, los movimientos migratorios, el terrorismo y la guerra no se levanta un discurso racional, con argumentos; se impone el pensamiento único, el que conviene a los que mandan: el que no está conmigo, está contra mí. Ahora asistimos al proceso de destrucción de las clases medias, el firme baluarte de la democracia. La demagogia campa a sus anchas. El siguiente descansillo en la escalera es la tiranía. Ya lo vivimos, pero lo hemos olvidado: Alemania, 1932. Después de la Gran Depresión de 1929, Hitler, que se había presentado a los comicios con un discurso de apoyo a la clase obrera y de defensa de la unidad y la grandeza alemanas, consiguió 13 millones de votos. Diciembre de 2015: pobreza, atentados, llegada de refugiados. La tiranía asoma ya su patita bajo la puerta de la vecina Francia, una de las cunas de la democracia moderna.— Ángel Ramírez Medina.


























































