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Iker Barricat (Adecco): “Disfruto mucho yendo al mercado, es como un parque de atracciones”

El presidente de la empresa de recursos humanos adora la cocina y reconoce que a veces tiene el síndrome del impostor

Iker Barricat, presidente de Adecco.ADECCO

Iker Barricat es el presidente de Adecco Group en España. Nacido en Baracaldo en 1973, acaba de llegar de Bilbao. Su acento le delata. “El acento viene e igual que llega se va. Lo que no se van son las patadas al diccionario, el habría no me lo saco”, reconoce. Aunque lleva 25 años viviendo en Madrid, se considera una persona arraigada y como tal echa de menos su tierra: el mar, los amigos, la familia. Casado y padre de dos hijos, se define como una persona sencilla, humilde, que cree firmemente en el trabajo y es exigente.

Pregunta. ¿Cuáles son sus aficiones?

Respuesta. No tengo grandes aficiones. El poco tiempo de que dispongo se lo suelo dedicar a mi familia. Me gusta el deporte, pasar tiempo con mis amigos y la cocina me apasiona; también me gusta mucho leer, tratar de aprender cosas nuevas, por eso al final me acabo liando leyendo cosas que a veces no tienen mucho sentido. Ahora estoy con cosas de alimentación y de psicología.

P. ¿Cuánto tiempo libre tiene?

R. Entre semana poquito, los días son largos y normalmente acompañados de viajes. El fin de semana sí que trato de respetar al máximo ese espacio para estar con la familia y los amigos. El tiempo libre es fin de semana y en vacaciones.

P. Ha dicho que le gusta la gastronomía, ¿cocina?

R. Me encanta cocinar. Y disfruto muchísimo yendo al supermercado y al mercado ya ni te cuento: es un parque de atracciones. Disfruto mucho pensando qué cocinar, viendo productos nuevos, cosas para probar… y pensando y haciendo recetas para mi familia y amigos.

P. ¿Quién cocina en casa?

R. Normalmente cocino yo. Todos los fines de semana y entre semana cuando llego pronto y tengo tiempo. Me encanta, me relaja un montón y me ayuda a desconectar. La cocina tiene algo muy bonito: tienes que estar concentrado, es ciencia, necesita tiempo y es un proceso muy divertido porque tienes que elegir qué vas a comprar, a veces no encuentras el producto o la calidad que esperas y tienes que adaptar el menú, luego cocinarlo y disfrutarlo.

P. ¿Cuál es tu plato estrella?

R. Yo diría varios. Hago mucha cocina asiática porque a mis hijos les encanta y mucha cocina tradicional vasca: unas alubias, una porrusalda… Antes de fallecer mi madre pasé mucho tiempo con ella, cuidándola, y entonces aproveché para apuntar todas sus recetas. A ella le encantaba cocinar y aprendí todas las recetas de casa: chipirones en su tinta, salsa verde, caracoles… y las tengo conmigo y siempre que tengo la oportunidad, las hago. He ido evolucionando con los arroces, aunque todavía estoy en nivel amateur. Voy mejorando los platos. Me da mucha rabia porque mi mujer cocina espectacularmente bien, pero no le gusta. Y cuando hace un plato por primera vez lo borda. Y yo que me he leído todos los libros de cocina, las revistas…

P. ¿Le gusta mucho comer?

R. Sí, pero sobre todo disfruto mucho probando. Me encanta probarlo todo. No tengo tengo ninguna limitación para probar cosas.

P. ¿Y traslada ese espíritu al resto de facetas?

R. Sí, a muchas cosas. Con el tiempo, estoy aprendiendo a tratar de no perder la oportunidad de conocer o experimentar algo. A lo largo de mi vida he sido un poquito más conservador con probar cosas de cierto riesgo o incertidumbre.

P. ¿Y qué es lo último arriesgado que ha hecho?

R. En vacaciones cogimos un barquito que podías conducir sin carnet. A mí me daba cierto respeto, porque el mar es peligroso. Pero cogimos la barquita y fue muy divertido, pensaba que iba a ser mucho más difícil. Esta es una experiencia que me habría perdido en otro momento.

P. ¿Qué restaurante recomendaría?

R. Hay un restaurante que está en Villaverde Bajo, donde se come de cine que se llama La Mancheguita.

P. ¿Qué deportes practica?

R. Trato de ir al gimnasio unos días a la semana por obligación, por mantenimiento. También suelo salir a correr. Y tengo la costumbre de correr la Behobia-San Sebastián todos los años con un par de amigos. Es una buena excusa para ir de fin de semana a San Sebastián o Biarritz. También juego al pádel, me gusta mucho y siempre que se organiza un partidito, me animo si puedo.

P. ¿Lee todos los días?

R. Todos los días leo artículos y revistas de temas vinculados al trabajo. Novela leo menos. Lo hago el fin de semana.

P. ¿Qué está leyendo ahora?

R. Estoy releyendo El hombre en busca de sentido. Y también tengo para releer un libro que me ayudó a recuperar la lectura cuando iba en el avión y me iba riendo en alto: La conjura de los necios. Lo tengo pendiente.

P. Habla muy deprisa. ¿Le cuesta detenerte?

R. Sí, muchísimo. Mi cabeza va mucho más rápido que mis palabras. Lo cual es un problema importante. Primero para ser capaz de comunicarte con los equipos de manera efectiva. Y luego para acabar las frases… No sé si es porque tomo mucho café o porque vengo así de serie. Llevo tiempo haciendo esfuerzos, pero me cuesta un montón.

P. ¿Tiene estrés?

R. Yo diría que no, pero si le pregunta a mi mujer, igual dice que sí. Estoy acostumbrado a gestionar lo que tengo que gestionar cada día. Lo que me genera más estrés es cuando vives momentos difíciles en el ámbito personal: enfermedades, pérdidas de familiares… Las cosas importantes de la vida.

P. ¿Qué le quita el sueño?

R. He tratado toda mi vida de preparar a mis hijos para ser felices y me quita el sueño que no lo sean. Y también me quita el sueño no estar a la altura de la gente a la que quiero, también profesionalmente. Esto me agobia un montón por dentro.

P. ¿Tiene el síndrome del impostor?

R. Sí, muchas veces. Claro que sí.

P. ¿Qué es lo mejor y qué es lo peor de trabajar por y para personas?

R. Lo mejor es cuando ves que tu trabajo tiene un impacto real en la vida de las personas. Cuando ves que hay personas que gracias a lo que haces cambian su proyecto vital y pueden mejorar porque les ayudas a formarse o encuentras el empleo que necesitan. Eso es lo mejor con diferencia. Es un tesoro y lo que hace que disfrute tanto mi trabajo. Y lo peor, cuando ves que todo lo que haces no llega a las personas y te encuentras con algunos mensajes que a mí personalmente me hacen daño.

P. ¿Cuál es la palabra de la jerga de recursos humanos que más usa y cuál la que más detesta?

R. Esta pregunta es difícil. Yo creo que la palabra que más uso es talento, que también es la que más detesto cuando la utilizamos como comodín para todo, la manoseamos, sin cuidar lo que representa.

P. ¿Qué sueño le queda por cumplir?

R. Me quedan muchísimos. Cuando me jubile me encantaría vivir en seis o siete ciudades del mundo durante seis meses al año para conocer y disfrutar diferentes culturas. Los otros seis meses los pasaría en España con la familia y los amigos. Serían seis años en total de visitar los países con mi mujer y vivir la cultura sin nada más que hacer.

P. ¿Le gusta mucho viajar?

R. Sí, me encanta. Viajo mucho por trabajo y también por placer. Para mí es una de las grandes maneras de desconectar y de llevarme muchos aprendizajes y experiencias que me ayudan a definir quién soy. Y además trato de que los viajes sean en familia.

P. ¿Cuál es el viaje que más le ha gustado últimamente?

R. Últimamente hemos estado en Asia: Vietnam, Camboya y Tailandia. Y este año iremos a África. Los viajes que más me han gustado son: uno que hicimos por Estados Unidos, el de Costa Rica y el de Egipto, que fue espectacular. Y los que me quedan…

P. ¿Ya ha definido las seis ciudades en que quiere vivir cuando se jubile?

R. Sí, algunas sí. Sidney es una de ellas. En Canadá la base para conocer el país sería Montreal. En el norte de Europa Oslo o Copenhague. Desde luego estaría Tokio y me encantaría tener una de Estados Unidos, pero no sé cuál. En Latinoamérica la base sería Buenos Aires. Esas serían más o menos.

Puede consultar el resto de entrevistas de esta sección aquí.

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