Palantir, el ojo que todo lo ve (y que en todos los charcos se mete): “Somos la primera empresa en ser completamente anti-Woke”
La compañía, fundada por Peter Thiel y Alex Karp, es esencial para el Pentágono en la guerra de Irán. Acumula polémicas por su decidido apoyo a las causas belicistas


Sauron usó la piedra de Palantir para vigilar la Tierra Media, dominar las mentes y proyectar imágenes aterradoras y selectivas. Era el ojo que todo lo ve. Utilizó esas “piedras videntes” para coordinar sus ejércitos y sembrar la desesperación en el universo de J. R. Tolkien. Peter Thiel y Alex Karp, dos de los personajes más controvertidos de Silicon Valley, se inspiraron en El Señor de los Anillos para elegir el nombre de su empresa, Palantir.
Es una de las compañías favoritas de la CIA, el Departamento de Seguridad Nacional y el ejército de los Estados Unidos por su capacidad para generar patrones detrás de los datos. “Si eres una agencia de inteligencia, nos utilizas para encontrar terroristas y delincuentes organizados, manteniendo al mismo tiempo la seguridad y la protección de datos de tu país. Luego están las fuerzas especiales. ¿Cómo sabes dónde están tus tropas? ¿Cómo entras y sales del campo de batalla de la forma más segura posible, evitando minas y enemigos? Palantir te ayuda en eso”, sostiene Alex Karp, en una entrevista en Wired. La compañía fabrica software y herramientas de análisis de datos para fines de seguridad y miliares.
Palantir es también una de las empresas más odiadas de Estados Unidos. Thiel y Karp son provocadores, van a contracorriente y defienden la carrera armamentísca y de seguridad. “Somos la primera empresa en ser completamente anti-Woke”, señaló Karp durante una presentación de resultados.
Son frecuentes las protestas frente a su sede, situada en Denver, porque colabora con el Departamento de Seguridad Nacional en la identificación de inmigrantes, traza perfiles y etiqueta objetivos. Sus informes sirven a los agentes migratorios del Servicios de Aduanas y Control Migratorio (ICE) para las redadas indiscriminadas contra personas sin documentación. También colaboró con el ejército israelí durante su campaña en Gaza.
Trump les adjudicó un contrato millonario para recabar los datos de los estadounidenses. La empresa recolectaba toda la información de los diferentes servicios públicos, incluída la información fiscal, de la Seguridad Social, para ponerla a disposición de las agencias federales de seguridad.
Tiene contratos por miles de millones con las diferentes agencias de seguridad y defensa de Estados Unidos y muchos países occidentales. Su programa de inteligencia Maven, junto con la herramienta de IA de Anthropic, es crítico para el Pentágono. Le ayuda a recabar datos clasificados de múltiples fuentes digitales, como satélites, teléfonos móviles, internet, etc. Esa información se emplea posteriormente para trazar objetivos enemigos, planificar estrategias, guiado de drones y misles, etc.. El ejército de Estados Unidos considera esencial las herramientas de Palantir para la campaña de ataque que está desarrollando en Teherán. Ha sido decisiva en el lanzamiento de más de 1.000 misiles sobre objetivos iranies en la última semana.
Thiel y Karp son amigos de la Universidad. Ambos estudiaron filosofía en Stanford. Thiel se interesó por la tecnología y de la mano de Elon Musk fundó Paypal. Conservador y belicista, fue uno de los primeros apoyos de Trump cuando solo era conocido por ser un magnate inmobiliario neoyorquino. Desde entonces es uno de los mayores donantes de sus campañas. Karp viajó a Alemania para estudiar las razones había detrás de la ideología fascista y nazi. Hijo de un padre judío y una madre afroamericana, se ha definido como progresista. Asegura haber apoyado a Joe Biden y Kamala Harris, pero parece haber cambiado de preferencias políticas en el útimo año.
Palantir acumula polémicas y rechazo. Se ha convertido en una referencia del giro de Silicon Valley hacia el sector de la defensa. Karp, que es muy apasionado del tai chi (da clases a sus empleados) y el esquí de fondo, escribió hace un año una carta a los inversores en la que cargó contra aquellos que se oponían a “armar a los Estados Unidos de América”. En la misiva remarcó: “algunos dentro del Valle se han dado cuenta y han comenzado a seguir nuestro ejemplo”.
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