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Las abogadas que ofician las bodas entre empresas: “Todavía hay negociaciones en las que soy la única en la sala”

El área de fusiones y adquisiciones, históricamente masculina, tiene cada vez más mujeres al frente

De izquierda a derecha: Laura Muñoz, socia de Garrigues, María Pilar García Guijarro, socia directora en España de Watson Farley & Williams, Yoko Takagi, socia DLA Piper en Madrid y Carolina Albuerne, socia de Uría Menéndez.

Durante años, las grandes mesas de negociación del mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) español fueron territorio casi exclusivo de hombres. Hoy, cada vez más mujeres se sientan en ellas no como excepción, sino como punta de lanza de un cambio silencioso. Y, sin embargo, los datos recuerdan el desequilibrio: en la última edición del directorio Chambers and Partners, solo el 17% de los abogados recomendados en el área de corporate y M&A son mujeres. EL PAÍS ha entrevistado a cuatro de las socias de bufetes que encabezan el podio de las negociadoras (dealmakers) del sector, según la clasificación de 2025 de la plataforma TTR Data.

“Las mayores barreras de entrada de las mujeres en el sector ya han caído; la presencia de abogadas liderando operaciones de gran envergadura se irá consolidando”, asegura Laura Muñoz, socia de Garrigues y la asesora que mayor número de transacciones (14) registró en la citada plataforma. Es la única mujer entre los 20 primeros del ranking mixto en esta categoría. ¿La receta? “La clave del éxito en este sector siempre pasa por el trabajo duro y la capacidad de adaptación”, contesta la abogada, quien se siente afortunada de contar con un “equipo excepcional”.

Pero aún queda camino. “Los números son tozudos: si tomas las tablas de operaciones, la gran mayoría son hombres”, apunta Carolina Albuerne, socia de Uría Menéndez y la abogada que lidera la tabla por el importe de las operaciones asesoradas, con un total de 10.089 millones de euros, cifra que la sitúa segunda en la clasificación mixta. Según cuenta, las mujeres han tenido que abrirse paso en un entorno hostil. A pesar de ello, tras 20 años en la profesión, opina que “la situación ha cambiado mucho y la presencia de la mujer ya no es un mirlo blanco”.

“Todavía hay negociaciones en las que soy la única mujer en la sala”, cuenta María Pilar García Guijarro, socia directora en España de Watson Farley & Williams y responsable de Energía para Europa y América de la firma. La abogada, número dos por número de operaciones, confía en que esta situación “deje de ser noticia”. ¿Dónde está el cuello de botella? “En el salto a posiciones sénior, de liderazgo y visibilidad; el talento está, pero debe poder sobrevivir a largo plazo”, responde.

El peso de las expectativas sobre quién encaja como líder puede frenar el talento. El problema es, dice Albuerne, que “a veces nos cuesta creérnoslo, y otras, que el entorno pueda dar por hecho que esos líderes son hombres”.

Retener es el gran reto. “Si el modelo solo premia la disponibilidad infinita sin matices, muchas profesionales excelentes optan por otros caminos”, lamenta Yoko Takagi, socia de DLA Piper en Madrid y medalla de plata en la clasificación por el importe global de las operaciones. Esta cultura “penaliza a cualquiera, pero impacta más en quienes siguen asumiendo más carga invisible”, opina.

El sector sigue preso de algunas inercias, entre ellas la penalización de etapas vitales como la maternidad. Ellas han sabido romper también esta barrera. “Siempre explico a las mujeres que trabajan en mi equipo que mis hijos hacen deberes conmigo y voy a sus partidos de fútbol o a las exhibiciones de danza”, cuenta Muñoz. Pero alcanzar el equilibrio es difícil y no se trata de convertirse en una supermujer: “Hay que buscar apoyos cuando los necesitamos”. Albuerne coincide y cuenta que a ella le da paz “tenerlo todo organizado y, sin remordimientos, centrarme en lo que debo en cada momento”.

Todas dicen disfrutar de un trabajo retador pero muy satisfactorio. “Me motiva cerrar operaciones complejas; exige muchas renuncias a veces, pero el equilibrio es posible con organización y siendo flexible sin caer en el sentimiento de culpa”, comparte García Guijarro. La abogada rechaza el relato de que las mujeres negocian distinto. “Más que de género, es una cuestión de estilo, de persona”, subraya.

Sin caer en tópicos, Yoko Takagi añade: “Las mujeres tienden a integrar más variables en la negociación, como el impacto reputacional”, lo que amplía la perspectiva. Laura Muñoz apunta: “muchas solemos adoptar un enfoque más práctico y orientado a la solución de problemas”, lo que puede ser una ventaja para alcanzar acuerdos complejos.

Estrellas emergentes

Las jóvenes abogadas vienen pisando fuerte con una visión fresca que augura un relevo prometedor. “Veo una generación muy preparada, muy consciente y menos dispuesta a aceptar modelos que no encajan con sus valores. Tienen una enorme capacidad técnica, pero también una visión más transversal del negocio y una valentía mayor para poner límites. Eso es muy potente”, aplaude Takagi. “Me apasiona ayudar a abogadas jóvenes, incluso a estudiantes, a descubrir su valor, creer en sí mismas y apoyarlas para que puedan desarrollar una magnífica carrera”, enfatiza García Guijarro.

¿Hay que forzar la foto para avanzar más rápido? “Las mujeres tenemos el talento, la ambición y la preparación. No hace falta forzar nada”, contesta Albuerne. Lo importante, apunta Takagi, es que existan oportunidades reales, es decir, “quién lidera y habla con el cliente, quién se equivoca y aprende”.

Todas ellas, cada una con su estilo particular, se han convertido en un referente. “Es muy necesario que los directorios sigan dando visibilidad a nuestro trabajo, ya que nos permite demostrar a las nuevas generaciones que una carrera exitosa en el M&A es igualmente posible, y sostenible, tanto para hombres como para mujeres”, concluye Muñoz.

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