El plan para dominar la IA nació en una servilleta de papel: así es el milmillonario fondo de la familia real de Abu Dabi
El vehículo de inversión soberano MGX, que ha entrado en OpenAI y Anthropic, prevé destinar 10.000 millones de dólares anuales en empresas punteras en esta tecnología durante el próximo lustro

MGX se concibió en 2023, poco después de que el lanzamiento de ChatGPT de OpenAI desatara una lucha global por el dominio de la inteligencia artificial (IA). Abu Dabi decidió que necesitaba un vehículo de inversión específico y creó un fondo que ahora se encuentra entre los más importantes del mundo en esta tecnología.
El instrumento soberano es uno de los principales inversores en Anthropic, la firma fundada en 2021 por exempleados de OpenAI cuyo producto estrella es la familia de modelos de lenguaje Claude. Este movimiento siguió a una serie de apuestas de alto voltaje por parte de MGX, que se esfuerza por alcanzar un objetivo de más de 100.000 millones de dólares (84.745 millones de euros al tipo de cambio actual) en activos bajo gestión, respaldado por la riqueza de la familia soberana de Abu Dabi y sus estrechos vínculos con Wall Street. Para lograrlo, planea gastar hasta 10.000 millones de dólares anuales en empresas punteras en este ámbito durante los próximos años, según ha anunciado su jefe de inversiones en IA, Ali Osman, en una reciente entrevista.
Esas cifras son asombrosas para un fondo independiente, incluso para los estándares de la chequera que maneja Abu Dabi. La capital de Emiratos Árabes Unidos ha destinado decenas de miles de millones de dólares a sectores como el de las finanzas, la tecnología y las infraestructura en los últimos años. Osman reconoce que el ritmo de inversión es sorprendente, pero su razonamiento es simple: espera que la IA generativa se convierta en un mercado de 700.000 millones de dólares en cinco años, un pronóstico superior a muchas predicciones. “Los equipos directivos todavía tienen dificultades para proyectar el tamaño total del premio”, justifica.
En medio de esta incertidumbre generalizada sobre el verdadero potencial del la IA, MGX avanza sin pausa. Además de Anthropic, el fondo ha adquirido participaciones en OpenAI y xAI, en una inusual tripleta de inversiones que le ha dado exposición a tres de las empresas más seguidas por el mercado ante una posible salida a Bolsa este mismo año. También se unió a
BlackRock el año pasado y adquirió Aligned Data Centers por 40.000 millones de dólares; se asoció con Silver Lake Management en un acuerdo para comprar un fabricante de chips y ayudó a formar un consorcio que busca recaudar 30.000 millones para financiar infraestructuras relacionadas con la IA.
La magnitud de estas apuestas refleja el convencimiento de que la industria requerirá niveles de capital sin precedentes. Ese dinero podría evaporarse si estalla la burbuja de la IA de la que cada vez se habla con más insistencia, pero Osman se muestra optimista. “30.000 millones de dólares es una cifra considerable, pero a la vez diminuta”, afirma. “Tanto si eres optimista como si eres pesimista en el ámbito de la IA, estamos hablando de billones”.
Estas ambiciones han convertido a MGX en una pieza clave en la misión de los Emiratos Árabes Unidos de convertirse en una fuerza política poderosa en el ámbito de la IA. El fondo, concebido en una servilleta de papel hace tres años, está en el centro de un cambio radical en Abu Dabi: después de que los inversores de la capital de Emiratos dedicaran años a invertir en el sector financiero, en los últimos años el enfoque se ha desplazado hacia la tecnología avanzada.
El plan de Abu Dabi se produce en un momento en que se intensifica la competencia entre las naciones de Oriente Próximo por el dominio de esta tecnología. Humain, la empresa estatal de IA de Arabia Saudí, anunció hace dos semanas una inversión de 3.000 millones de dólares en xAI, mientras que el fondo de inversión catarí ha realizado una serie de apuestas de alto nivel en los últimos meses.
Esta ola de inversiones tiene su precedente hace una década, cuando la riqueza petrolera de Arabia Saudi fluyó al Fondo Vision, valorado en 100.000 millones de dólares y gestionado por SoftBank Group, que respaldó muchas empresas emergentes que terminaron en quiebras infames. Ahora hay más en juego. Una gran parte del mercado bursátil está vinculada a promesas de enormes beneficios derivados de la IA que aún no se han materializado. Los gigantes de Silicon Valley siguen prometiendo mayores sumas en recursos informáticos, lo que impulsa una industria artesanal de desarrollo de centros de datos que se sustenta en enormes cantidades de deuda.
¿Esta vez es diferente?
Pero los ejecutivos de MGX insisten en que no están gastando dinero a lo loco. La empresa está estructurada con una gestión de riesgos muy rigurosa, diversificando sus operaciones en distintas geografías y clases de activos, según David Scott, su director de Estrategia y Seguridad. “No estamos en lugares donde hay mucha especulación”, dice.
Hasta ahora, el fondo ha ofrecido pocos detalles sobre cómo selecciona sus objetivos o cuánto prevé invertir. Scott y Osman han conversado con Bloomberg en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), en la primera entrevista que conceden los gestores de MGX. Y describen su enfoque como único, tendiendo puentes con fondos globales que buscan colaborar en acuerdos. “Simplemente somos capaces de desbloquear oportunidades exquisitas a las que la mayoría de las personas no pueden acceder”, alega Scott. Gran parte de ese acceso proviene de su presidente, el jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, un influyente miembro de la realeza de Abu Dabi, cuyo alcance abarca la tecnología, las finanzas y la política. Supervisa vastas áreas de la riqueza petrolera de Abu Dabi como presidente de su mayor fondo de inversión, su principal prestamista y el mayor conglomerado bursátil de la ciudad.
Durante un viaje a Washington, el año pasado, la realeza se reunió con el presidente estadounidense, Donald Trump, y ayudó a concretar un compromiso de inversión de 1,4 billones de dólares en Estados Unidos, una propuesta que, según se dice, contribuyó a la iniciativa de los Emiratos Árabes Unidos de comprar chips estadounidenses avanzados. Meses antes, MGX había acordado financiar el plan Stargate de Trump; el fondo también es inversor en el nuevo TikTok estadounidense y tiene una participación de 2.000 millones en Binance comprada mediante una stablecoin vinculada a la familia del presidente. MGX obtiene mayor peso institucional gracias a sus vínculos con Mubadala Investment, que cofundó la firma de inversión en IA junto con G42, de Sheikh Tahnoon. El fondo de inversión está dirigido por Khaldoon Al Mubarak, un destacado ejecutivo de Abu Dabi y figura clave en la estrategia de inversión global del país.
Cuando se presentó MGX en marzo de 2024, la ambición era clara. “Estamos entrando en una nueva era en la que Abu Dabi no solo es un líder tecnológico global, sino que también define la hoja de ruta de la IA a nivel mundial”, declaró entonces Peng Xiao, director ejecutivo de G42 y miembro de la junta directiva de MGX.
MGX es una de las muchas grandes empresas de inversión de Abu Dabi, que en conjunto gestionan activos por valor de dos billones de dólares. Muchas de ellas existen desde hace décadas, aunque recientemente se han creado nuevas sociedades centradas en sectores y prioridades específicos, como L’imad Holding, presidida por el príncipe heredero. Esto es parte de un esfuerzo en todo el Golfo Pérsico, rico en petróleo, donde los fondos están pasando de simplemente asignar activos a invertir en áreas estratégicas para sus propias economías. De estos, Abu Dabi alberga al inversor más sofisticado, según Winston Ma, profesor adjunto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y exdirector para Norteamérica del fondo soberano chino CIC. “MGX es la frontera”, afirma. “Pueden realizar inversiones audaces en tecnologías de vanguardia que podrían tener un impacto a largo plazo”, sostiene.
Ejecutivos de Mubadala y G42 se unieron a la junta directiva de MGX y Ahmed Yahia Al Idrissi, el director ejecutivo de la plataforma de inversiones directas de Mubadala, ha sido elegido para dirigirla. “Somos un fondo nuevo, un equipo con mucha experiencia”, dice Osman. Él mismo trabajó para Mubadala cuando se fundó MGX, tras haber pasado unos 15 años liderando equipos de inversión en tecnología y ciencias de la vida. “No hay otra manera de mantener el ritmo”, señala Osman, explicando la razón para crear MGX.

Hay elementos que distinguen a MGX en Abu Dabi. Por un lado, busca atraer inversores internacionales, algo poco común en una ciudad que suele considerarse exportadora de capital. Y, a diferencia de muchas otras, MGX está diseñada como una empresa de capital riesgo, donde los socios reciben una participación en el capital mientras que los inversores externos obtienen rentabilidad. Esta configuración permite la asunción de riesgos, en palabras de Scott. Sin embargo, añade que la entidad comparable más cercana no es un firma de private equity, sino Nvidia, el gigante de los chips que invierte frecuentemente en software de IA y start-ups de computación en la nube.
Scott, un exdiplomático estadounidense y agente de la Agencia de Seguridad Nacional, se unió a principios de 2025 al fondo después de servir en el sector energético y en el Gobierno de Abu Dabi. Desde su creación, MGX ha contratado personal de empresas de capital riesgo. Aproximadamente un tercio de su plantilla, unas 30 personas, reside en Nueva York. Según Osman, ha creado una cartera de unas 20 compañías, incluyendo Databricks, firma con sede en San Francisco que permite a las empresas implementar capacidades de IA. Desde que MGX invirtió en Databricks en 2024 ha duplicado su valoración hasta alcanzar los 134.000 millones de dólares, convirtiéndose en una de las start-ups tecnológicas más grandes.
Sin embargo, MGX se ha mantenido al margen de categorías de inversión populares entre otros competidores. La firma asegura no haber respaldado ninguna de las aplicaciones desarrolladas con modelos de IA generativa, por considerar el negocio demasiado volátil, y no ha entrado en robótica, computación cuántica ni en proveedores de energía. Pese a su fuerte apuesta por los centros de datos, MGX ha evitado las neonubes, empresas que alquilan capacidad informática.
Osman se refiere a dos proyectos teóricos para explicar por qué MGX ha evitado estos acuerdos. Imagina uno como “un centro de datos en medio de la nada, construido por un desarrollador desconocido”, mientras que otro se levantaría en una zona destinada a la industria, por un desarrollador con una larga trayectoria y un contrato de 15 años con un importante proveedor de computación en la nube. “No todos los sistemas informáticos son iguales”, indica. “Cuando decimos burbuja, sí, habrá pérdidas de capital. Pero eso se debe a que las cosas simplemente no son iguales”. “Nos dedicamos a lo no obvio”, indica el director de inversiones. Como prueba, cita la participación de MGX en Anthropic. Entraron cuando la empresa tenía una valoración de 17.000 millones de dólares, según Osman. Desde entonces, Anthropic se ha convertido en un éxito rotundo: su tasa de ingresos ha aumentado a 14.000 millones, y su ronda de financiación más reciente la valoró en 380.000 millones.
Aun así, muchas de sus inversiones parecen bastante predecibles para un fondo de su clase. Databricks ya había recibido financiación de Nvidia y Fidelity antes de la incorporación de MGX. En lugar de apostar por un solo caballo en la carrera de la IA, como lo hizo SoftBank con OpenAI y muchas firmas de capital riesgo, MGX invirtió en tres.
Se trata, en efecto, de una estrategia de fondo indexado, un movimiento oneroso respaldado por la esperanza de que al menos una de las tres resulte ganadora. La firma busca principalmente start-ups dispuestas a aceptar grandes cantidades para cubrir las elevadas facturas informáticas y mantenerse en la intensa competencia por el talento.
Infraestructura
“La IA ya no es solo una apuesta del capital riesgo”, afirma Jane Smith, directora de IA para Europa, África y Oriente Próximo de ThoughtSpot, una empresa de software. “Es una infraestructura a largo plazo, similar a la energía, el transporte y las telecomunicaciones”. Osman ha negado que MGX tenga un tope de inversión y descarta la idea de que sus desarrolladores de modelos de IA estén en competencia comercial directa. Considera que OpenAI tiene una ventaja en el mercado de consumo, Anthropic en el de empresas y xAI en el de robótica. Y no se roban clientes. “Compiten por el talento y el capital. Pero creemos que [el mercado potencial total] es tan significativo que el próximo dólar neto ganado no se obtiene a expensas de nadie más. El tamaño del mercado es enorme”.
En general, MGX tiene una ventaja, porque analiza “el conjunto completo” del desarrollo de IA, según Scott. Al invertir en el fabricante de chips Altera, MGX obtiene información sobre las capacidades de los chips del futuro. A través de sus centros de datos, puede observar el poder que esa tecnología desarrollará en los próximos años. Y con sus inversiones en IA, puede medir la demanda futura. “Podemos prever hacia dónde se dirige el negocio”, afirma Scott.
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