La Agencia Internacional de la Energía teme que los altos precios hundan la demanda de petróleo si la guerra continúa
Avisa a Europa del riesgo de escasez de combustible para aviones de cara al verano y la apremia a buscar alternativas al suministro de Oriente Próximo


La Agencia Internacional de la Energía ha lanzado una dura advertencia sobre el impacto que la guerra en Irán puede causar sobre el suministro mundial de energía en los próximos meses si no se pone fin al conflicto. Su aviso es más severo incluso que el de ocasiones anteriores y ya anticipa un descenso en la demanda global de petróleo para el conjunto del año, el primero desde la pandemia de 2020. Esa caída en la demanda podría llegar a convertirse directamente en un hundimiento si no se detienen los ataques y continúa cerrado el estrecho de Ormuz. La AIE lanza además un aviso a Europa ante el riesgo de quedarse sin combustible para aviones este verano y apremia al Continente a buscar alternativas al suministro de Oriente Próximo. La competencia mundial por el combustible disponible está servida.
El informe mensual de la AIE correspondiente al mes de marzo no escatima advertencias a la hora de alertar sobre la magnitud de la crisis energética que amenaza a la economía mundial por el bloqueo del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que hasta marzo circulaba alrededor del 20% del petróleo y el gas que se consumen a nivel global. Ese bloqueo ha provocado un desplome en la producción de petróleo en marzo de 10,1 millones de barriles diarios, con Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos obligados a parar su actividad. Es la mayor caída de la historia, según certifica este martes la AIE, que ya ha advertido de que la pérdida de suministro será aún mayor en abril. Así, el crudo y los productos refinados procedentes del golfo Pérsico que habían podido ser embarcados antes del estallido del conflicto y el cierre de Ormuz ya han llegado a su destino, sin que haya nuevas exportaciones de materias primas de la zona, más allá de los barcos que han podido salir desde Irán. Incluso si el conflicto terminara hoy y se reabriera Ormuz de forma inmediata, harán falta semanas para retomar la producción. La AIE calcula que la mitad de la producción de los yacimientos cerrados en los países productores del golfo Pérsico se podría recuperar en dos semanas y sería probable alcanzar el 80% en el transcurso de otro mes. La recuperación del 20% restante llevaría en cambio más tiempo.
Pero el shock de suministro de marzo, aún sin resolver, ya amenaza con causar un daño para el conjunto del ejercicio, en que la AIE prevé el primer descenso de demanda de petróleo a nivel mundial desde 2020, el año de la pandemia. En este caso no será a causa del parón de actividad, sino de un alza desorbitada de los precios. La AIE, que anteriormente sí confiaba en un aumento de la demanda mundial de 730.000 barriles al día este ejercicio, espera ahora que el consumo se contraiga en unos 80.000 barriles diarios, hasta una media anual de 104,259 millones de barriles al día. El peor momento se producirá en este segundo trimestre, con un consumo medio de 102,1 millones de barriles. Sus estimaciones de demanda son más pesimistas que las anunciadas ayer por la OPEP.
Todo dependerá, como advierte la AIE, de la duración del conflicto, ya que si se prolonga, la demanda sufrirá un drástico recorte. “La guerra de Irán ha trastocado por completo las perspectivas mundiales sobre el consumo de petróleo. La destrucción de la demanda se extenderá a medida que persistan la escasez y los precios más altos”, señala el organismo en su informe. En su escenario central, que la AIE reconoce podría ser “demasiado optimista”, la agencia prevé que la caída del consumo de petróleo entre el segundo y el cuarto trimestre de 2026 sea de 1,5 millones de barriles diarios, la más brusca desde el estallido de la pandemia en 2020. Confía, eso sí, en una normalización del mercado a partir de mayo. Pero si los problemas de suministro se prolongan, el hundimiento de la demanda podría alcanzar los cinco millones de barriles diarios en términos interanuales entre el segundo y el cuarto trimestre. “En este caso, los mercados energéticos y las economías de todo el mundo deben prepararse para importantes perturbaciones en los próximos meses”, advierte la agencia. La situación puede ser especialmente crítica para Asia, por su elevada dependencia de la energía que importa de los países del golfo Pérsico. Si en mayo no se ha recuperado el suministro, la AIE avisa de que las refinerías asiáticas podrían quedarse sin crudo.
Aviso a Europa
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, insistió este lunes en que los futuros del petróleo y sus derivados aún no reflejan la gravedad de la crisis, pero que pronto lo harán. Los futuros han registrado un incremento de precios sin precedentes en marzo, aunque siguen estando por debajo de los niveles récord del precio de los cargamentos reales. El escenario que dibuja la AIE es por tanto de menor suministro y demanda y precios más caros, lo que puede afectar directamente al transporte aéreo en Europa en la campaña de verano, como también advierte el organismo.
“Parece que los mercados europeos tendrán que esforzarse más para atraer nuevos cargamentos de sustitución procedentes de otros lugares si se quiere mantener un inventario suficiente durante los meses de verano”, advierte la AIE. La agencia estima que el sistema de suministro de combustible para aviones de Europa cuenta con un colchón de reservas del 20% pero apunta a que, si el mercado mundial de combustible de aviación se tensa aún más y Europa no logra asegurar más del 50% de los volúmenes perdidos de suministro procedente de Oriente Próximo, las reservas de combustible para aviones alcanzarán el nivel crítico de 23 días tan pronto como en junio. Según la AIE, Oriente Próximo ha suministrado habitualmente hasta 375.000 barriles diarios, el 75% de las importaciones netas de combustible para aviones de Europa.
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