Repsol alerta de que la histórica liberación de reservas de petróleo tendrá un efecto limitado en el precio
La energética estima que es posible que la medida no logre compensar las crecientes interrupciones de suministro en el Golfo y considera que cualquier normalización de precios no será inmediata

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció una histórica liberación de reservas estratégicas de petróleo para tratar de contener los efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel frente a Irán. Concretamente, 32 países miembros de la alianza multilateral, incluida España, desvelaron el pasado 11 de marzo que se pondrían en el mercado 400 millones de barriles para aumentar la oferta y limitar las subidas del crudo tras la crisis desatada en Oriente Próximo. Sin embargo, la medida tendrá un efecto limitado, según se desprende de la documentación oficial remitida por Repsol a sus inversores el pasado 26 de marzo.
La energética española cree que la variable crítica de esta acción es el ritmo de liberación diario y concluye que “es posible que estas medidas no logren compensar las crecientes interrupciones del suministro en el Golfo Pérsico”. La empresa explica que la liberación histórica de reservas de crudo y otras acciones como el desvío de oleoductos son medidas “inherentemente temporales y solo sirven para ganar tiempo”. Por ello, Repsol considera que “un retorno sostenido a la normalidad del mercado dependerá en última instancia de la reapertura del Estrecho de Ormuz, y cualquier normalización probablemente será gradual en lugar de inmediata”.
Un total de 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía participaron en la mayor liberación de reservas de petróleo que se ha llevado a cabo en la historia y que se desarrolla durante 90 días. En la misma, el Gobierno de España autorizó que se desbloquearan 11,5 millones de barriles de petróleo, que representan el 2,9% del crudo liberado (equivalentes al consumo de 12,3 días de consumo nacional). España mantiene reservas de productos petrolíferos equivalentes a 92 días de consumo.
Por ahora, las previsiones que incluye Repsol en un folleto de deuda enviado a la bolsa de Luxemburgo, donde está obligada por exigencias legales a detallar sus principales riesgos, se están cumpliendo.
La liberación de crudo anunciada hace 20 días no ha hecho bajar los precios en los mercados internacionales. El barril de Brent, la referencia a nivel europeo, cotizaba en 92 dólares ese el 11 de marzo y este mismo lunes superaba los 113 dólares por barril. Desde que la Administración Trump decidió atacar al régimen de los ayatolás, el petróleo se ha disparado cerca de un 60%.
La incertidumbre es máxima. Como explica Repsol a sus inversores, el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán “ha escalado a niveles no vistos en los últimos dos años, aumentando el riesgo de incidentes y ataques contra buques que transitan por el Estrecho de Ormuz”.
La situación sigue siendo muy compleja, y la creciente congestión de buques a ambos lados del estrecho está empezando a generar “importantes interrupciones” en las cadenas de suministro mundiales de petróleo crudo y gas natural. Dichas interrupciones, añade la multinacional, “podrían aumentar la volatilidad de los precios de las materias primas energéticas y afectar negativamente al funcionamiento de los mercados energéticos internacionales, lo que podría repercutir negativamente en el grupo Repsol, aunque actualmente no tenga intereses directos en Oriente Próximo”.
Impacto arancelario
La crisis no se limita a los precios del petróleo, sino que hay otras derivadas y aristas que preocupan a la energética española. La empresa que lideran Josu Jon Imaz y Antonio Brufau también pone el acento sobre los efectos de los aranceles y otras restricciones comerciales aplicados por la administración estadounidense. Entiende la empresa que esto podría interrumpir las cadenas de suministro y elevar los costos para las empresas, lo que podría retrasar o reducir las decisiones de inversión y afectar la dinámica del comercio mundial.
En este punto, cabe destacar otra alerta que hace Repsol y que se ha puesto muy de manifiesto en los últimos días, tras los ataques de las milicias hutíes en Yemen, ya que podría afectar a la seguridad de las rutas marítimas críticas para el suministro energético mundial. “Esta situación ya ha provocado el desvío de las rutas marítimas tradicionales, con un número creciente de buques que optan por rodear el Cabo de Buena Esperanza en lugar de transitar por el Canal de Suez (Mar Rojo)”, explica la empresa. Esto alarga significativamente los días de navegación marítima, con el consiguiente incremento de precios.
Todo ello abre la puerta a que se incremente la presión sobre los precios y la inflación, lo que podría conducir a una política monetaria más restrictiva durante un periodo prolongado, con el efecto negativo que implica para la inversión empresarial como para el consumo de los hogares. “Tales medidas podrían fortalecer el dólar estadounidense, lo que, a su vez, podría ejercer mayor presión sobre los precios de las materias primas, incluido el petróleo, debido a unas expectativas de demanda global más débiles”.
Repsol no es la única empresa del Ibex-35 que ya está anticipando potenciales riesgos derivados de la actual crisis. Redeia también incluyó entre las causas de riesgo a tener en cuenta la escala militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Para Redeia, la subida de precios de las materias primas supone un riesgo muy a tener en cuenta, ya que su principal actividad y en la que se centrará en los próximos años consiste en el despliegue de redes eléctricas, por lo que los aprovisionamientos podrían incrementarse. Este problema, además, como detalla la propia empresa, se acrecienta por los aranceles.
El otro factor crítico en la actividad de la empresa es la subida de los tipos de interés, ya que su negocio es intensivo en capital y esto podría afectar a sus costes financieros. Redeia considera que en el contexto de las presiones inflacionarias que sufre la economía global, los bancos centrales de muchas economías desarrolladas y emergentes, incluida la zona euro, reforzarán las condiciones monetarias.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































