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Las refinerías españolas retrasan paradas para producir más diésel ante la escasez y el incremento de precios

Varias plantas han pospuesto sus paradas de mantenimiento previstas en las próximas semanas con el fin de poder producir más gasóleo A y queroseno

Refinería de Repsol en la localidad de Cartagena (Murcia).

Varias refinerías españolas han retrasado sus paradas técnicas de mantenimiento, programadas para las próximas semanas, con el objetivo de que no decaiga la producción de diésel y queroseno, cuya oferta se ha restringido a nivel mundial por la guerra en Oriente Próximo, lo que ha disparado los precios. Según confirman fuentes conocedoras, la necesidad de consumo de diversos productos petrolíferos -parte de los cuales se importan habitualmente por los operadores europeos- ha replanteado las paradas técnicas en algunas plantas de refino nacionales, que pretenden mantener su nivel de producción de gasóleo A y combustibles para aviación en pleno incremento de demanda y de precios.

La situación ha cambiado drásticamente desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán. El cuello de botella generado en el estrecho de Ormuz está bloqueando no sólo la salida de petróleo, sino también de productos derivados que habitualmente tienen por destino Europa. Ante ese déficit de oferta, las refinerías españolas están produciendo a pleno rendimiento. El 20% de las importaciones de diésel, así como el 45% de las importaciones de queroseno en Europa, tienen origen en los países del Golfo Pérsico. Por otro lado, el cierre del Estrecho, el bloqueo de decenas de barcos en los países del Golfo, junto con el temor a transitar por el Mar Rojo, ha situado el mercado de fletes en niveles históricos, encareciendo aún más el acceso a crudo y productos.

No solo afecta a España. Francia ha solicitado este mismo lunes a las refinerías del país galo que aumenten su producción para afrontar la subida de precios. En concreto, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, aseguró en la red social X que ha “solicitado y obtenido” de la refinería de Gravenchon, situada cerca de la desembocadura del Sena en la costa Atlántica, “un aumento rápido de sus capacidades”, según recoge la agencia EFE. El objetivo es afrontar la subida de los precios que afectan, explica el jefe del Gobierno francés, “a sectores esenciales: la pesca, el transporte, la agricultura”, lo que repercute en el resto de los ciudadanos.

En este contexto, el consejero delegado de Shell, una de las mayores petroleras del mundo, ya advierte de problemas de suministro en el Viejo Continente. “El sur de Asia fue el primero en sufrir las consecuencias. Luego se extendió al sudeste asiático, al noreste asiático y, más aún, a Europa a medida que avanzamos en abril”, declaró Wael Sawan durante su intervención este martes en la conferencia CERAWeek en Houston, Texas.

La subida del diésel también está afectando con fuerza a España, pese a estar más gravado fiscalmente que la gasolina 95; la reducción de oferta de este hidrocarburo ha provocado que el gasóleo A se encarezca más desde que estalló la guerra. Según los últimos datos publicados por el Boletín Petrolero de la Unión Europea, hasta la pasada semana, el diésel costaba de media 1,83 euros por litro, mientras que la gasolina 95 estaba en 1,70 euros por litro. Se trata de la mayor diferencia entre diésel y gasolina desde finales de 2022, cuando se dio una circunstancia similar. El recorte de importación de gasóleo A desde Rusia por las sanciones de la Unión Europea también provocó una situación anómala en el mercado. En ese momento, el Gobierno trató de salvar la situación con descuentos a cargo del erario público. Ahora ha optado por una solución de impacto similar pero por la vía de la reducción de impuestos.

El diésel costaba 1,42 euros por litro antes de la escalada bélica en Oriente Próximo, por lo que se ha encarecido un 30% el repostaje. Esto se debe no sólo a la menor capacidad de importación desde los países ahora salpicados por el conflicto, sino también por la reducción de ventas al exterior de gigantes refineros como India o China. El país asiático más poblado del mundo ha decidido cortar las ventas fuera del país. Eso supone un golpe significativo al comercio mundial de derivados del petróleo.

La oferta internacional de gasóleo es más escasa que la gasolina, por la caída de importaciones y las tensiones geopolíticas, y la menor capacidad de refino en Europa, lo que reduce la disponibilidad del producto. Al mismo tiempo, la demanda del diésel está muy ligada al transporte y la actividad industrial, sectores que reaccionan directamente al ciclo económico. Si se combinan estos dos factores y que la gasolina, en cambio, depende sobre todo de la movilidad privada, más estable y menos reactiva a los ciclos económicos, se puede explicar que el diésel esté registrando mayores subidas. Europa, además, necesita combustible que cumpla con especificaciones técnicas muy estrictas, lo que limita la capacidad de sustitución rápida por productos procedentes de otras regiones y encarece las alternativas disponibles.

A pleno rendimiento

En esta circunstancia, las grandes refinerías españolas están produciendo a pleno rendimiento. La necesidad de abastecer a sus clientes y el incremento de los márgenes de refino son un acicate para evitar cualquier restricción a la producción, como las que provocarían las paradas técnicas de mantenimiento. España es una potencia en capacidad de refino. Repsol cuenta con seis plantas en España (A Coruña, Cartagena, Bilbao, Puertollano y Tarragona), una en Portugal (Sines), además de tener una participación en la refinería de La Pampilla (Perú). Por su parte, Moeve (antigua Cepsa) tiene dos refinerías en España (Huelva y San Roque en Cádiz) y BP posee la refinería de Sagunto en Valencia.

Las petroleras están refinando a pleno rendimiento ante la incertidumbre sobre cuándo se va a normalizar la situación en los mercados internacionales. Los analistas no tienen claro hacia dónde va la guerra ante los vaivenes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los ataques a infraestructuras energéticas en los países del golfo Pérsico han desatado una elevada volatilidad sobre los precios del crudo, el gas y sus derivados. Teherán advierte que el precio del petróleo seguirá siendo alto.

Con este panorama, los expertos empiezan a presagiar que los resultados de las petroleras mejorarán con fuerza. No sólo por los mayores márgenes en comercialización, sino también por el aumento de estos márgenes en el refino de derivados del petróleo.

El pasado 10 de marzo, el consejero delegado de Repsol quiso poner en valor el papel de las refinerías nacionales. “Es hora de replantearnos el papel del sector del refino en Europa, porque si hablamos, y coincido plenamente con las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, sobre la autonomía estratégica que Europa necesita, necesitamos un sector de refino sólido en Europa”, señaló Josu Jon Imaz en la presentación de su plan estratégico el pasado 10 de marzo.

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