Musk engorda la salida a Bolsa de SpaceX con su nuevo plan para fabricar chips propios
Lanza el proyecto Terafab, por el que Tesla y SpaceX contarán con sus fábricas y apunta a ampliar su colaboración con la Nasa


Elon Musk acelera en los trabajos previos para la salida a Bolsa de SpaceX, su start-up de servicios espaciales, y amplía su perímetro de consolidación con nuevas operaciones. Esta vez, el magnate ha buscado revolucionar la industria tecnológica al anunciar el proyecto Terafab, por el que Tesla y la citada SpaceX contarán con sus propias fábricas de chips en el estado de Texas, en Estados Unidos.
Con este movimiento, en el mercado se empieza a señalar que SpaceX podría superar los dos billones de dólares en su valoración de cara a su salida a Bolsa, por encima de las estimaciones de 1,75 billones, manejadas por los inversores tras la fusión de la matriz de Starlink con xAI, start-up del mundo de la inteligencia artificial (IA) controlada por el propio Musk, y que fue anunciada a principios de febrero. En la operación, SpaceX planea captar en torno a 50.000 millones, con lo que protagonizaría el mayor salto al parqué de la historia. En esta línea, Tesla ha recibido con subidas en Bolsa, por momentos cercanas al 4%, el último anuncio del hombre más rico del mundo.
El proyecto Terafab, que desarrollará una de las mayores fábricas mundiales de chips, podría alcanzar por sí mismo una valoración cercana a 25.000 millones de dólares. Con él, SpaceX y Tesla construirán dos fábricas de chips de última generación en un amplio complejo en Texas. Según explicó el magnate el pasado fin de semana, una de las plantas estará destinada a suministrar a automóviles y robots humanoides, y la otra se centrará en los componentes y equipos para centros de datos de IA en el espacio.
“Junto con Tesla y xAI, estamos construyendo la planta de fabricación de chips más grande de la historia (un TW al año), que combina lógica, memoria y empaquetado avanzado bajo un mismo techo”, informó SpaceX.
El propio Musk explicó que sus compañías están impulsando Terafab porque los fabricantes de semiconductores no están produciendo chips actualmente con la suficiente rapidez para satisfacer las necesidades de inteligencia artificial y robótica de sus empresas. “O construimos la Terafab o no tendremos chips”, dijo Musk durante la presentación del proyecto, añadiendo que la producción mundial de chips solo cubriría una pequeña parte de las necesidades futuras de sus compañías.
El empresario, que no precisó el calendario del nuevo proyecto, afirmó estar agradecido con los proveedores como Samsung, TSMC y Micron Technology, pero también aventuró que la demanda de sus empresas eventualmente superaría la producción mundial total de chips. El objetivo pasa por acabar con su dependencia de proveedores externos como los citados TSMC y Samsung, con la que firmó un contrato multimillonario a mediados de 2025, para los chips que alimentan sus sistemas de conducción autónoma, los robots Cybercab Robotaxis y los robots humanoides Optimus. Eso sí, Musk dejó claro que, mientras se materializa el proyecto, Tesla seguirá comprando chips de Nvidia. Y es que Terafab es una solución a largo plazo, no un cambio de rumbo inmediato.
Además, SpaceX podría beneficiarse de mayores operaciones con la Nasa para atraer a los inversores. La organización, según Bloomberg, está revisando sus planes de aterrizaje en las misiones lunares, reduciendo el papel de Boeing y dando mayor protagonismo a los cohetes de Starship de SpaceX para impulsar a los astronautas a la órbita lunar.
Según el plan original, el cohete Space Launch System (SLS) de Boeing enviaría una tripulación de cuatro personas a bordo de la cápsula tripulada Orion, construida por Lockheed Martin, a la Luna; posteriormente, la nave espacial se colocaría en la órbita lunar y un módulo de aterrizaje Starship se acoplaría a la cápsula en las proximidades de la Luna, antes de llevar a los astronautas a la superficie lunar.
Con la nueva propuesta, el SLS ya no se utilizaría para impulsar a la Orion cerca de la Luna, una tarea que antes era clave para el cohete. Por el contrario, la Starship y la Orion se acoplarían en órbita terrestre, otorgando a la compañía de Musk el papel fundamental de impulsar la cápsula a la órbita lunar, antes de llevar a los astronautas a la superficie.
De materializarse, este nuevo escenario supondría otro revés para un programa de Boeing que ha sido fundamental para la misión espacial tripulada insignia de la NASA. Eso sí, plantearía un nuevo desafío para las empresas de Musk. SpaceX solo tendría dos años para completar el desarrollo de un cohete que aún no ha realizado un vuelo orbital completo con éxito, y mucho menos ha transportado una tripulación.
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