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El mapa del dinero europeo en Palantir: gestoras y bancos disparan sus inversiones en la controvertida empresa tecnológica

Los inversores europeos superan los 27.000 millones de dólares en la entidad, referente de la IA militar y señalada por casos de violaciones de derechos humanos

Logo de Palantir fotografiado en Davos, Suiza.ARND WIEGMANN (Reuters)

Los principales bancos y gestoras de activos europeos han disparado en el último año sus inversiones en Palantir, la controvertida empresa tecnológica estadounidense, a pesar de su vinculación con graves violaciones de los derechos humanos. La compañía presta servicios al ICE, el servicio de inmigración y control de aduanas de Estados Unidos, y al ejército israelí en los territorios palestinos. Amnistía Internacional denunció ya en 2020 que la entidad no respetaba los estándares internacionales vigentes, y la consultora MSCI la ha puntuado con 2 sobre 10 en “libertades civiles” y “derechos humanos” en un reciente informe de referencia para inversores institucionales de todo el mundo. Su fundador y presidente, Peter Thiel, defiende abiertamente ideologías antidemocráticas y antieuropeístas.

Aun así, más de 100 grandes bancos, gestoras de activos, aseguradoras y fondos de pensiones europeos aumentaron en el último año su participación conjunta en la empresa en más de un 60%, según los datos recopilados por una investigación internacional coordinada por Follow The Money y en la que participa EL PAÍS.

El valor económico de esas participaciones casi se cuadruplicó en un año, impulsado por el espectacular aumento del precio de las acciones de Palantir a lo largo de 2024. A cierre de 2025, el valor total sumaba 27.000 millones de dólares. La cifra es una estimación a la baja: se desprende de las declaraciones que los 120 bancos y gestoras analizados presentaron ante la SEC, el regulador del mercado de valores de Estados Unidos, y solo incluye a las entidades que reportan en ese país. La inversión de algunas de las 127 empresas analizadas se explica por sus participaciones en Palantir a través de fondos que replican índices bursátiles, que compran automáticamente todas las compañías que los integran y, al ser Palantir una de las mayores cotizadas de Estados Unidos, acaban incluyéndola en su cartera. Ninguna de las entidades menciona a Palantir en su lista de exclusión, donde se recogen las inversiones vetadas por incumplir normas internacionales de derechos humanos.

Casi todos los mayores inversores europeos en Palantir analizados aseguran apoyar las líneas guía de la OCDE, que exigen auditorías y diligencia debida a la hora de invertir en compañías señaladas por abusos de derechos humanos, especialmente en países en conflicto o en áreas donde se emplea inteligencia artificial.

Sin embargo, bancos como el Norges Bank, que gestiona el fondo soberano noruego, amplió su inversión en Palantir en un 60% entre 2024 y 2025, hasta alcanzar casi 29 millones de acciones con un valor de 5.100 millones de dólares a finales de diciembre de 2025, lo que lo convierte en el mayor inversor europeo en la empresa. En segundo lugar se encuentra la gestora de activos francesa Amundi, con casi 3.000 millones de dólares invertidos, seguida de la aseguradora británica Legal & General (casi 2.500 millones). Entre los grandes bancos destacan el londinense Barclays (2.200 millones), el Deutsche Bank (2.000 millones), el francés BNP Paribas (más de 1.000 millones), el Banco Nacional Suizo (1.100 millones) y la gestora holandesa Cardano (1.000 millones).

Entre los bancos europeos analizados hay dos españoles. El Santander mantenía acciones por valor de 18 millones de dólares a cierre de 2025, 16 veces más que un año antes. Según el banco, la inversión se realiza a través de fondos cuya gestión está delegada a otras gestoras, que son quienes toman las decisiones de inversión. El BBVA alcanzaba un valor de 103 millones de dólares a cierre del mismo año, con una posición que pasó de 400.000 a 583.000 acciones en doce meses. Fuentes del banco subrayan que su posición corresponde exclusivamente a operaciones por cuenta de clientes y fondos de inversión.

Por qué Palantir es problemática: del ICE a Gaza, pasando por Alemania

Palantir, hoy uno de los principales contratistas del Gobierno de Estados Unidos, empezó como una empresa pequeña a la que la administración pública abrió sus puertas. Su fundador y presidente, Peter Thiel, es una de las figuras más influyentes de Silicon Valley: cofundó PayPal, fue uno de los primeros inversores de Facebook y es conocido por rechazar la democracia y haber sido el principal apoyo de Donald Trump en el sector tecnológico.

La empresa se ha hecho conocida por su capacidad para analizar volúmenes masivos de datos e información desestructurada en busca de patrones, sobre todo mediante herramientas destinadas a las fuerzas armadas y los servicios de seguridad. Además, al contrario el resto del sector, siempre ha difundido parte de su trabajo en vídeos explicativos y didácticos en redes sociales, como muestran las decenas de miles de visualizaciones que acumula en su canal de Youtube.

Palantir no es la única compañía que analiza datos para la guerra, pero sí la más emblemática cuando se habla de inteligencia artificial y defensa. Como explica Guillermo Pulido, doctorando en Estudios Estratégicos y analista de la Revista Ejércitos, la IA ha transformado el campo de batalla: “Si suman sensores de drones, cámaras satélite, los de cada soldado… pueden ser decenas de miles. La capacidad humana para analizar toda esa información sería inalcanzable: todo eso lo hace la IA, y de manera bastante rápida. La kill chain —la cadena desde encontrar un objetivo hasta validarlo— ha pasado de tardar varios días a pocos minutos”.

Los productos de Palantir han sido utilizados en Estados Unidos a lo largo de cuatro administraciones, demócratas y republicanas. Su programa Maven, donde utiliza Claude, la IA de Anthropic, es considerado crítico por el Pentágo para recabar datos clasificados de múltiples fuentes y emplearlos en el trazado de objetivos, la planificación estratégica o el guiado de drones y misiles. Varios medios internacionales han informado de que la tecnología de Palantir ha sido utilizada en los recientes ataques con misiles sobre objetivos iraníes.

Las agencias de seguridad de Estados Unidos han repartido contratos millonarios a la empresa. El ICE utiliza su software para localizar a familias migrantes desde al menos 2020, cuando Amnistía Internacional ya denunció que el servicio se extralimitaba con frecuencia en el uso de esa tecnología. El medio estadounidense 404 Media reveló que Palantir desarrolló una aplicación para el ICE que mapea la presencia de migrantes en barrios concretos, con archivos personales, fotografías y una estimación de la probabilidad de que se encuentren en casa. Desde Palantir defienden que su software ayuda a “integrar fuentes de datos para un mejor seguimiento del ciclo de vida de la inmigración, velando por la seguridad nacional y fomentando la transparencia y la rendición de cuentas”.

En 2024, la empresa firmó una alianza estratégica con las Fuerzas de Defensa de Israel para apoyar su esfuerzo bélico en Gaza. Un portavoz de Palantir asegura que la empresa no ha participado en el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial para localizar objetivos que usa el ejército israelí.

En Europa, varios gobiernos también confían en la tecnología de Palantir, no sin polémica. En Alemania, la sección de ciberseguridad del ejército emitió una alerta oficial sobre el uso que la compañía hacía de datos sensibles de defensa, y su uso está prohibido a nivel federal, aunque algunas policías de los estados federados todavía lo emplean. En España, el Estado Mayor de la Defensa adjudicó a Palantir en 2022 un contrato de 16 millones de euros sin concurso público para la gestión de bases de datos del Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. En los Países Bajos, el ejército utiliza su software en operaciones militares secretas, según reveló Follow The Money el año pasado.

Su director ejecutivo, Alex Karp, ha defendido que quiere que su empresa convierta a Estados Unidos en la potencia dominante del planeta. En la cumbre DealBook del New York Times, a finales de 2025, afirmó que su país es “una cultura superior” y justificó el uso que el ICE hace de su software con estas palabras: “Protegemos a las personas en este país, y nuestra Constitución deriva esa protección de un poder superior: Dios”.

Como resume Francesca Bria, profesora en el University College de Londres y responsable de la iniciativa de soberanía digital europea de Eurostat, “Palantir no es una empresa privada en el sentido estricto de la palabra. Es una rama del aparato de seguridad nacional de Estados Unidos. Cuando los gobiernos europeos adquieren sus herramientas, no solo están comprando software. Están cediendo soberanía.”

Desde la empresa tachan de absurdas estas controversias. En declaraciones a los medios que participan en esta investigación, un portavoz argumenta que su software ha ayudado a instituciones europeas en sanidad, defensa y seguridad nacional, y que “la misión fundacional de Palantir se centra en apoyar a las democracias liberales occidentales y a sus instituciones esenciales”.

Los inversores que dijeron no

Las controvertidas colaboraciones de Palantir con el ICE y el ejército israelí le han valido una puntuación de 2 sobre 10 en “libertades civiles” y “derechos humanos” en el informe de la consultora MSCI, uno de los documentos de referencia para los inversores institucionales a la hora de tomar decisiones de inversión responsable.

En los Países Bajos, tras publicarse que el fondo de pensiones público de los profesores y maestros del país había invertido cientos de millones de euros en Palantir, un grupo de inversores inició una petición para exigir que se abandonara esa posición. En un artículo de opinión reciente, tres profesores de la Universidad de Utrecht calificaron la inversión de “dolorosa”: “Los mismos profesores que imparten clases sobre privacidad, autonomía, derechos humanos y derecho humanitario de la guerra se ven obligados a participar en un fondo de pensiones que invierte millones de euros en una empresa indisolublemente vinculada a la vigilancia a gran escala, el procesamiento de datos militares y las violaciones de los derechos humanos”.

En Noruega, la guerra en Gaza sí tuvo consecuencias en las carteras de algunos fondos. La gestora Storebrand vendió en octubre de 2024 una participación de 24 millones de dólares en Palantir, alegando que la empresa suministraba productos que permitían vigilar a los habitantes de los territorios palestinos. KLP Pension, el mayor fondo de pensiones del país, excluyó de su cartera a la estadounidense Oshkosh Corporation y a la alemana ThyssenKrupp por vender armas a Israel que se emplean en Gaza. Fueron casos aislados: la penalización a la exposición a Israel hasta ahora ha sido mínima entre las grandes gestoras.

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