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Competencia

Bruselas exige a Alphabet que su sistema operativo para móviles sea compatible con la inteligencia artificial de otras empresas

La Comisión persigue que la matriz de Google no ahogue a la competencia en los primeros compases del desarrollo de esta tecnología

La Comisión Europea aprieta el paso en su despliegue de las normas para el mercado digital. Este martes ha puesto en marcha un procedimiento para obligar a Alphabet para que su sistema operativo para móviles, Android, esté abierto a otras herramientas de inteligencia artificial. “El objetivo es garantizar que los proveedores terceros tengan las mismas oportunidades de innovar y competir en el panorama de la inteligencia artificial, en rápida evolución, en los dispositivos móviles inteligentes”, apunta el comunicado de Bruselas.

Este paso recuerda al que ya dio el departamento de Competencia, que dirige la española Teresa Ribera, hace algo mas de un año con Apple. Entonces puso en marcha un procedimiento que acabó obligando a abrir el sistema operativo de los iPhone y los iPad. Tanto aquel paso como este fuerzan a las empresas a cambiar el modelo de negocio para no ahogar a sus competidores por la vía de los hechos. Para esto se basan en el reglamento de mercados digitales (DMA, por sus siglas en inglés) que permite a la Comisión actuar rápido cuando se detectan los posibles problemas de competencia imponiendo medidas sin esperar al desarrollo de una investigación, algo que puede tardar años y acabar por hacer inútil la sanción si acaba por concluirse que la empresa expedientada incumplía las leyes del mercado.

“La inteligencia artificial están transformando la forma en que buscamos la información en Internet y cómo interactuamos con nuestros dispositivos. Esto crea nuevas oportunidades. Queremos maximizar el potencial y los beneficios de este profundo cambio tecnológico garantizando que las condiciones de competencia sean abiertas y justas, y no favorezcan a unos pocos grandes operadores”, ha argumentado la vicepresidenta Ribera para defender el paso dado por su departamento.

La española ha sido la voz del Ejecutivo de la UE que con más claridad ha defendido las regulaciones europeas para los servicios y los mercados digitales. Las grandes tecnológicas estadounidenses atacan estas normas y en su carga les acompaña, casi en la vanguardia, la Administración Trump. No son extrañas reacciones intempestivas desde Washington, como sucedió con la multa de 120 millones impuesta a X en diciembre pasado, cuando el presidente, Donald Trump, la calificó de asquerosa.

También ha habido presiones explícitas para que la UE “flexibilizara” sus normas digitales. Las verbalizaron los máximos representantes del departamento de Comercio estadounidense en noviembre en Bruselas, cuando vincularon una esta demanda a avanzar en negociaciones arancelarias pendientes, como las del acero y el alumnio, exportaciones en las que los productos europeos todavía están sometidos al 50% de tarifa aduanera. Y en ese momento fue, precisamente, Ribera la voz más contundente hablando de unas formas “poco apropiadas” entre supuestos socios.

A partir de ahora se inicia un procedimiento que tiene que estar listo en seis meses. En los tres primeros, la Comisión debe comunicar a Alphabet las conclusiones preliminares a las que ha llegado y en las que expondrá “las medidas que le propone a Google para que cumpla efectivamente el DMA”, apunta, en un texto en el que aclara.

“Android es un sistema abierto por diseño, y ya estamos concediendo licencias de datos de búsqueda a nuestros competidores en virtud del DMA. Sin embargo, nos preocupa que nuevas normas, que a menudo se basan en las quejas de los competidores más que en los intereses de los consumidores, puedan comprometer la privacidad, la seguridad y la innovación de los usuarios”, ha advertido la empresa tecnológica estadounidense.

Este tipo de expedientes, aclara la Comisión, no busca imponer sanción alguna a la empresa. Pretende, sobre todo, que una empresa con presencia abrumadora en un segmento del mercado, algo muy habitual con las grandes tecnológicas estadounidenses, no aplasten a la competencia. No obstante, si durante la investigación se constatara que Alphabet, como un gran actor del mercado digital, ha incumplido con sus obligaciones, la multa puede llegar.

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