Los autónomos ya son menos del 16% del mercado laboral de España, un mínimo histórico
El país cerró 2025 con un récord de empleados por cuenta propia, 3,43 millones, pero la cifra apenas crece un 1% mientras que la de asalariados avanza un 3%


España nunca había registrado un volumen tan alto de trabajadores autónomos y este grupo nunca había significado una porción tan baja del mercado laboral. Estas dos afirmaciones, que a priori parecen contradictorias, ilustran la realidad del trabajo por cuenta propia en España. El empleo autónomo avanza, pero a un ritmo tan bajo que esta modalidad sigue perdiendo peso respecto al total, dada la pujanza del empleo asalariado.
En España hay 3,43 millones de autónomos, más que nunca según los datos distribuidos por el Gobierno este martes referentes a diciembre de 2025. Son 38.000 más que en el mismo mes de 2024, lo que supone un leve avance del 1,1%. En el mismo periodo, el régimen general (al que se adscriben la mayoría de asalariados) ha avanzado un 3%, con medio millón de empleos más. Estos incrementos desacompasados se vienen repitiendo los últimos años: en 2024 el número de autónomos creció un 1,27% y el de asalariados un 2,9%; en 2023, el primero un 0,48% y el segundo un 3,4%; en 2022 los autónomos se quedaron como estaban y los asalariados avanzaron otro 3,4%; y en 2021, los ocupados por cuenta propia crecieron un 1,74% y aquellos por cuenta ajena, un 5,1%.
Esta tendencia está reduciendo poco a poco el peso de los autónomos en el mercado laboral español. En diciembre de 2025, últimos datos disponibles, eran el 15,68%. Es el mínimo registrado en esta estadística en el último mes del año, unas pocas centésimas por encima del mínimo histórico notificado en julio del año pasado (15,62%).
Un vistazo a la evolución de este porcentaje muestra que es una variable contracíclica, que cae en épocas de bonanza económica y se dispara durante las crisis. El primer dato disponible, de enero de 2001, es de un 19%, que se fue contrayendo en los años posteriores al calor de la burbuja del ladrillo, hasta un 17,4% en verano de 2007. Después, con la llegada de la Gran Recesión, el porcentaje se disparó hasta el 18,8% en 2014, cuando España notificaba cifras de paro escalofriantes, de hasta seis millones de desempleados. Con la recuperación económica este porcentaje volvió a caer, creció de nuevo durante la pandemia y desde entonces se desploma hasta su nivel más bajo desde que hay registros, a la vez que el mercado asalariado notifica récords mes tras mes.
Los especialistas relacionan este fenómeno con la bolsa de autónomos que lo son por obligación, que realmente querrían ser asalariados. Durante las crisis, muchas personas que no encuentran un contrato emprenden por su cuenta. Cuando el mercado laboral es más fuerte y ofrece más oportunidades asalariadas, es habitual que esas personas se reintegren en el empleo con cuenta ajena. En promedio, ser autónomo ofrece peores condiciones laborales, con jornadas más largas, menor protección social y peores pensiones en el futuro.
Las mayores tasas de empleo autónomo en España se dan, precisamente, en provincias que se caracterizan por un peor desarrollo económico que el promedio. De ahí que la cifra más alta, de un 25%, se registre en Zamora, un territorio lastrado por la despoblación. Este guarismo también es altísimo en Lugo (24%), Ávila (23%) y Cuenca (22%). En el otro lado de la balanza están regiones en una situación radicalmente distinta, como Madrid (11,4%), Álava (11,5%), Huelva (13,7%), Zaragoza (13,9%) y Barcelona (14,1%).
La misma lógica aplica por países: los datos de la OCDE muestran que las mayores tasas de autoempleo se dan en Colombia (47,1%), México (31,8%) y Grecia (30,3%) y las menores en Estados Unidos (6,3%), Canadá (7,2%) y Dinamarca (8,6%).
Más en los sectores cualificados
Las cifras distribuidas este martes por el Ministerio de Trabajo inciden en un mensaje en el que viene insistiendo el Gobierno en los últimos años: las actividades que más crecen son las de mayor valor añadido. Aunque estadísticas recientes muestran que este fenómeno se está atenuando, los sectores de mayor valor añadido generan empleo con más fuerza que el resto.
Las actividades científicas y técnicas agregan 13.700 empleados por cuenta propia, el sector que más gana, por delante de la construcción (+11.700) y de información y comunicaciones (+9.100). En el otro lado de la balanza está el sector de autónomos más poblado, el comercio: emplea a 716.600 autónomos en España, 13.600 menos que en diciembre del año anterior. Esto conecta con una queja habitual de la patronal de autónomos ATA, vinculada a CEOE, que viene denunciando las dificultades que encara el pequeño comercio en los últimos años.
Esta asociación de autónomos considera que el incremento del salario mínimo (un 61% desde 2018, hasta 1.184 euros al mes en 14 pagas) se lo está poniendo imposible a los empleados por cuenta propia, reflexión con la que no coincide el Gobierno. Cree que la menor creación de empleo autónomo conecta con el trasvase al empleo asalariado, con una pujanza cada vez mayor de la gran empresa respecto a las pymes.
Los datos de 2025 también indican que el único grupo de autónomos que crece es el de los que no generan empleo adicional, los que no tienen asalariados a su cargo. Hay 2,95 millones de autónomos en esa situación, 45.500 más que el año pasado. Sin embargo, aquellos sin trabajadores contratados son 475.000, 7.900 menos que en el pasado ejercicio.
Por comunidades, las que experimentan un mayor incremento de su número de autónomos son la Comunidad Valenciana (+3,3%), las Islas Baleares (+2,2%) y Canarias (+1,7%), frente al retroceso de Aragón (-0,6%), Castilla y León (-0,8%) y La Rioja (-0,9%).
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