El Eurogrupo empieza a renovar la cúpula del BCE con la elección del sustituto de Guindos
Seis candidatos se disputan la vicepresidencia y dan paso a un proceso en el que España aspira a mantenerse en el Consejo Ejecutivo de la autoridad monetaria

El lento proceso de renovación de la cúpula del Banco Central Europeo (BCE) empieza este lunes con la elección del sustituto de Luis de Guindos en la vicepresidencia. Media docena de candidatos aspiran al puesto. Hay pocas certezas más, si acaso que el Parlamento Europeo tiene sus favoritos: el portugués Mario Centeno y el letón Martin Kazaks, y que se va a intentar resolver todo esta tarde. No será fácil, porque ahora también empiezan a verse las cartas y los movimientos de los grandes Estados al posicionarse en la elección de los siguientes puestos, dos de ellos capitales: el economista jefe del banco y la presidencia. España aspira a lo máximo, advierten varias fuentes financieras y monetarias europeas, aunque el objetivo pragmático es no caerse del Consejo Ejecutivo cuando finalice este proceso de renovación parcial.
No es habitual que haya media docena de candidatos a un puesto de relevancia. También suena extraño en algunas fuentes próximas a los bancos centrales de la zona euro que las tres repúblicas bálticas no hayan presentado un candidato conjunto. Al letón Kazaks, un nombre que gusta en España, se suman el estonio Madis Muller y el lituano Rimantas Sadzius. Los tres países de la frontera este de la UE creen que “ha llegado el momento de estar en el más alto nivel del BCE, en el Consejo Ejecutivo”, un directorio que rige el día a día de la institución. El mensaje ha calado entre bastantes países y también en el Parlamento, que ha señalado a Kazaks como uno de sus recomendados. Pero la designación le corresponde a los ministros de Finanzas de los 21 países de la zona euro, el llamado Eurogrupo, en el que el elegido debe lograr mayoría cualificada reforzada: un 72% de Estados (un mínimo de 16 en este caso), que representen al menos el 65% de la población.
El abanico de aspirantes se completa con Centeno, exministro de Finanzas en Portugal, expresidente del Eurogrupo y exgobernador del Banco de Portugal, el finlandés Olli Rehn, excomisario de Finanzas y gobernador del Banco de Finlandia, y el croata Boris Vujcic, gobernador del Banco Nacional de Croacia. El primero, Centeno, es el otro recomendado por el Parlamento Europeo.
Kazaks y Centeno serían, pues, dos de los primeros favoritos. El perfil de halcón de la política monetaria (control de la inflación como prioridad casi exclusiva) ha restado opciones a Vujcic —el favoritísimo de la eurocámara— apunta un parlamentario y eso puede trasladarse al Eurogrupo. En cambio, hay voces que dan opciones a Rehn, que en su etapa como gobernador del supervisor finlandés ha moderado sus posiciones y ha dejado de ser visto como un halcón para pasar a ser lo que en el argot de la política monetaria se llama paloma, alguien que también da importancia al crecimiento y el empleo en las decisiones sobre tipos de interés.
Pero la elección de los miembros del Consejo Ejecutivo del BCE —también de otras instituciones europeas— no está influida solo por la orientación de sus visiones en la política monetaria. Los tradicionales equilibrios de la UE tienen mucho protagonismo: elementos como la geografía, las familias políticas, el género o el tamaño de los países juegan su papel. Y es por eso, por lo que la elección del vicepresidente indica muchas más cosas que el sustituto de Luis de Guindos a partir del 31 de mayo, fecha de salida del español de Fráncfort.
No es lo mismo para España que el elegido sea Centeno, Kazaks o Rehn. Si sale el primero, prácticamente acabaría con las opciones de que alguien de nacionalidad española ocupara la presidencia del BCE por primera vez y abriría la puerta a que fuera un alemán o un holandés. Los nombres que se manejan son los del presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, o del exgobernador del Banco de Holanda, Klaas Knot. Pero Centeno no parece contar con el apoyo decidido de su Gobierno, apuntan varias fuentes al tanto del proceso.
Kazaks, por el contrario, dejaría intactas las aspiraciones españolas. Tal vez por eso en España gusta el candidato letón. Él lleva desde 2019 al frente el banco central de su país y sus partidarios destacan la capacidad de negociar y llegar a acuerdos. Tampoco afectaría a las posibilidades españolas si el elegido fuese el excomisario Rehn, Muller o Sadzius. No tanto con Vujcic, al ser procedente de un país mediterráneo (Croacia).
Sea como sea, lo que está claro es que la salida de Guindos dejará a España sin representantes en el directorio del BCE por, al menos, un año. El exministro de Economía deja Fráncfort el 31 de mayo y la siguiente renovación es la del economista jefe, justo un año después, en 2027. Ahí se abrirá una nueva oportunidad. Seis meses más tarde tocará el gran momento, la salida de la presidenta Christine Lagarde. Y, al acabar 2027, se irá la alemana Isabel Schnabel.
Esos son los puestos en los que Madrid confía para mantener —con el obligado intervalo de tiempo— su presencia en el consejo de Gobierno. Para eso harán falta nombres de peso. El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, puede ser un buen candidato a la presidencia, pero debería contar del respaldo del Gobierno. No falta entre las fuentes consultadas quien mira a Nadia Calviño, aunque esto supondría que la exvicepresidenta del Gobierno tuviera que dejar la presidencia del BEI. Otros nombres que podrían lanzarse desde España son Fernando Restoy o Ángel Ubide, aunque en este caso se apuntaría más hacia el puesto de economista jefe o el de miembro del Consejo de Gobierno.
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