El croata Boris Vujcic sustituirá a Guindos como vicepresidente del BCE
La elección del Eurogrupo deja pocas pistas sobre las siguientes renovaciones de puestos en el mando del Banco Central Europeo


El sustituto de Luis de Guindos en la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE) será Boris Vujcic. Considerado un halcón moderado, el actual gobernador del Banco Nacional de Croacia ha sido elegido por los ministros de Finanzas para convertirse en el número dos de la máxima autoridad monetaria de la zona euro. Esta decisión del Eurogrupo supone un desaire para el Parlamento Europeo, que había recomendado a otros dos aspirantes al puesto, y deja más abierto el horizonte para las siguientes sustituciones de lo que hubiera supuesto la elección de otro. Varias fuentes conocedoras del proceso apuntan que el croata contaba con el respaldo alemán.
Vujcic ha salido elegido entre seis candidatos, un abanico muy amplio, “sin precedentes”, como señalaba el presidente del Eurogrupo, Kiriakos Pierrakakis, al llegar a la reunión con sus colegas. Su elección puede calificarse de sorpresa. Aunque este banquero central se ha ganado el prestigio entre sus pares por su trayectoria al frente de la entidad croata, su país apenas lleva dos años en la zona euro. Por esto último, precisamente, el resultado es una derrota clara para las tres repúblicas bálticas. Estonia, Letonia y Lituania llevan en el euro más de diez años y sus tres ministros de Finanzas habían remitido una carta a sus colegas subrayando que había llegado su momento para estar en el Consejo de Gobierno del BCE, el órgano que lleva el día a día del banco y del que forma parte el vicepresidente.
Les puede haber perjudicado en su campaña que los tres países habían presentado un candidato: Martin Kazaks (Letonia), Rimantas Sadzius (Lituania) y Madis Muller (Estonia). La derrota de este trío se puede extender a dos viejos conocidos de las instituciones europeas con bastantes trienios a sus espaldas en Bruselas: el excomisario de Finanzas finlandés Olli Rehn, y al ex presidente del Eurogrupo Mário Centeno. Este último y Kazaks contaban con la recomendación del Parlamento Europeo.
El croata se convertirá en vicepresidente del BCE a partir del 1 de junio. Un día antes dejará el cargo el español Luis de Guindos. A partir de ahí se iniciará la renovación de otros tres de los seis miembros del Consejo Ejecutivo del Banco Central, entre ellos su economista jefe, Philip Lane, justo un año después, y el de la presidenta, Christine Lagarde, el 31 de octubre de 2027. A final de año, tocará el momento de relevar a la alemana Isabel Schnabel.
Este carrusel que se acaba de inaugurar conlleva una carrera de los Estados miembros para mantener sus posiciones en el BCE. Y por eso en esta elección podían leerse más implicaciones que la mera decisión de quién iba a ser el sustituto de Guindos. Pero Vujcic tiene un perfil ambivalente y eso revela muchas menos pistas de las que hubiera dejado la elección de Centeno, Rehn o uno de los tres bálticos.
Procede de un país del sur y, en cambio, es halcón. El origen de un país mediterráneo podría perjudicar a España si el Gobierno decide finalmente impulsar una candidatura española para la presidencia del BCE. Y cuesta pensar que pudiera haber dos personas procedentes de países sureños como número uno y dos en Fráncfort. Aunque hay precedentes: Mario Draghi, italiano, coincidió con Vitor Constancio, portugués. En todo caso, si el vencedor hubiera sido Centeno, también portugués, las potenciales aspiraciones españolas a la presidencia se habrían reducido mucho más.
Vujcic, no obstante, tiene otra característica que sí conviene a un posible candidato español para aspirar al sillón de Lagarde. Es un halcón, un banquero central que prioriza mucho más en la política monetaria el control de la inflación aunque se enfríe la actividad económica. Varias fuentes conocedoras del proceso de elección apuntan que el croata contaba con el respaldo de Alemania, el país halcón por antonomasia. Este perfil podría resultar complementario para alguien procedente de la península ibérica o de países con deuda abultada, como España. Lo normal para un país así es lanzar la candidatura de alguien considerado paloma, un banquero central que, además de los precios, atiende a la situación del empleo y la economía para tomar sus decisiones. Estas lógicas explican por qué España prefería que el elegido fuera cualquiera de los cuatro candidatos procedentes de la ribera del mar Báltico.
Mucho más neutra para los intereses españoles resulta la elección de Vujcic en las otras dos elecciones: las de economista jefe o las de un miembro del Consejo de Gobierno. España había renunciado a presentar candidatura alguna en este momento con el argumento de que la tradición es que no se sucedan personas de la misma nacionalidad en puestos como la vicepresidencia del BCE. Tampoco hay precedentes de que esto haya pasado en la presidencia o con el máximo responsable del análisis económico en la institución monetaria.
Sin embargo, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sí que ha dejado claro que el Gobierno aspira a que haya un español en el Consejo de Gobierno una vez acabe esta renovación parcial del grupo que se encarga de dirigir el día a día del BCE. Aunque por ahora y durante al menos un año, España sí que se quedará sin silla.
La elección de este lunes ha comenzado según lo previsto. Los primeros en dar un paso atrás han sido el estonio Muller y el lituano Sadzius. El respaldo del Parlamento Europeo y la creencia de que era el momento de que un báltico llegara al Consejo Ejecutivo del BCE convertía al letón Kazaks en uno de los favoritos. Pero él y Centeno, el otro recomendado de la Eurocámara, han perdido sus opciones en los siguientes movimientos. Al final, la elección se ha producido entre el finlandés Rehn y Vujcic, el vencedor final. Ahora es el Consejo Europeo quien tiene que formalizar la decisión.
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