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Merz califica de “grave error estratégico” el apagón nuclear en Alemania

El canciller critica que el cierre de las centrales nucleares haya provocado que el país tenga “la transición energética más cara del mundo”

Alemania lleva tiempo inmersa en la ardua tarea de hacer frente a los ambiciosos objetivos climáticos, pero sin que la transición energética provoque problemas de suministro o costes tan elevados que perjudiquen a la industria del país. El Gobierno de coalición del canciller alemán, Friedrich Merz, formado entre conservadores y socialdemócratas, quiere aliviar la carga de las empresas con un alto consumo energético mediante un precio de la electricidad industrial más barato y subvencionado por el Estado, para hacer frente así a las consecuencias del apagón nuclear y evitar lastrar aún más a las empresas afectadas ya por los aranceles estadounidenses y los elevados costes laborales.

Merz está muy preocupado por los precios de la energía, consciente de lo que esto supone para la industria y para la economía de un país que si bien volvió a crecer en 2025 tras dos años de recesión, lo hizo muy levemente. Apenas avanzó su producto interior bruto (PIB) un 0,2% con respecto al año anterior, según informó esta semana la Oficina Federal de Estadística de Alemania. El líder conservador quiere “volver a tener algún día precios de mercado aceptables en la producción de energía y no tener que subvencionar permanentemente los precios de la energía con cargo al presupuesto federal”. “A la larga, eso no es posible”, declaró en un encuentro económico organizado esta semana.

En su opinión, “fue un grave error estratégico abandonar la energía nuclear”. “Si se hace, al menos se debería haber dejado en funcionamiento las últimas centrales nucleares que quedaban en Alemania hace tres años, para tener al menos la capacidad de generación de electricidad que teníamos en ese momento”, declaró sobre una decisión tomada en 2011 por el Gobierno liderado entonces por la canciller alemana Angela Merkel, tras el desastre nuclear de Fukushima en Japón. “Así estamos llevando a cabo la transición energética más cara del mundo. No conozco ningún otro país que se lo ponga tan difícil y tan caro como Alemania. Nos hemos propuesto algo que ahora tenemos que corregir, pero es que tenemos muy poca capacidad de generación de energía”, criticó, y agregó que su Gobierno quiere “mejorar esto rápidamente” para lo que hay que construir centrales eléctricas.

De momento, Alemania ha logrado un acuerdo de principios con la Comisión Europea en el debate sobre la promoción de nuevas centrales eléctricas de gas. Se prevé una subvención estatal de miles de millones para su construcción. Según el Ministerio de Economía de Alemania, las primeras licitaciones se realizarán este mismo año. Se trata de una potencia total de 12 gigavatios. Parte de ella se alcanzará con la construcción de modernas centrales eléctricas de gas, que entrarán en funcionamiento a más tardar en 2031, con el objetivo de garantizar el suministro en Alemania y servirán de respaldo en el futuro cuando la demanda de electricidad no pueda cubrirse con energías renovables en los conocidos como “periodos de calma”, cuando no hay ni sol ni viento, algo que sucede especialmente en invierno. Además, se ampliarán las instalaciones existentes. La Comisión Europea aún debe aprobar definitivamente la estrategia de centrales eléctricas.

Las tres últimas centrales nucleares alemanas dejaron de funcionar en abril de 2023, poniendo fin a cerca de seis décadas de generación de electricidad nuclear. Su cierre llegó en medio de una crisis energética en Europa tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Junto a esto, la mayor economía de Europa quiere abandonar gradualmente la generación de electricidad a partir del carbón para 2038. La estrategia energética contribuirá a cumplir el objetivo alemán de neutralidad climática en 2045.

En este marco, hay que tener en cuenta que hace solo diez años, el 42% de la electricidad alemana procedía de centrales eléctricas de lignito y hulla, y otro 14% de la energía nuclear. En aquel entonces, Alemania era todavía un gran exportador de electricidad, con un total de 52.000 millones de kilovatios hora exportados al extranjero. Esta situación se ha invertido. Tras el cierre de las últimas centrales nucleares, su cuota es ahora del cero por ciento, mientras que la del carbón en el primer semestre de 2025 siguió siendo del 22,7 %.

La balanza comercial también se ha invertido: en el primer semestre se importaron 8.300 millones de kilovatios hora más de los que se exportaron. Sin embargo, esto no es un signo de creciente dependencia, sino de un mercado que funciona, ya que la electricidad se importa simplemente cuando es más barata en el extranjero que en el país, lo que beneficia a los consumidores. Por el contrario, en épocas en las que la energía renovable es abundante y, por lo tanto, barata, fluye cada vez más hacia los países vecinos.

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Sobre la firma

Almudena de Cabo
Ha desempeñado la mayor parte de su carrera como corresponsal en Alemania, país al que llegó en 2007 y donde ha trabajado para medios como la Agencia Alemana de Prensa (DPA), TVE o El Correo. Vivió varios años en Londres, donde trabajó para BBC Mundo antes de regresar a Berlín en 2024. Desde entonces escribe sobre Alemania en EL PAÍS.
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