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Von der Leyen y Trump prevén reunirse en Davos por las negociaciones de Ucrania

El encuentro entre Washington y Bruselas llega en plena escalada de tensión por Groenlandia

La tentación de la metáfora: La Montaña Mágica, aquel clásico de Thomas Mann, con Settembrini y Naphta, el humanismo liberal contra el radicalismo en un ambiente de preguerra en Europa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la jefa de la Comisión Europea, la alemana Ursula Von der Leyen, prevén reunirse la próxima semana en los aledaños del Foro Económico Mundial, en Davos, escenario de aquella novela y de uno de los acontecimientos económicos del año, con centenares de ejecutivos de las grandes multinacionales, políticos de primer nivel y la flor y nata de la academia. Según confirman fuentes comunitarias, Von der Leyen y Trump tienen previsto verse en ese enclave suizo para hablar de las negociaciones de paz en Ucrania, que en los últimos días han quedado en un segundo plano después de la intervención estadounidense en Venezuela y de las continuas amenazas de Trump sobre Groenlandia, en suelo europeo y en territorio OTAN.

En Davos, que se celebra entre el próximo lunes 19 de enero y el viernes 23, además de Trump y Von der Leyen está también prevista la asistencia del presidente ucranio, Volodímir Zelenski. Trump y Von der Leyen ya se vieron las caras en Davos: en la edición de 2020. La presidenta de la Comisión interviene el martes, y el encuentro con el republicano estaría programado, en principio, para el miércoles en plena escalada de tensión por Groenlandia.

Trump insiste en hacerse con esa gigantesca isla; Dinamarca, con el apoyo de la Unión, ha subrayado que no piensa ceder la soberanía. Los daneses han enviado tropas a Groenlandia, y Alemania, Francia y varios países aliados han hecho lo mismo en un gesto simbólico que subraya la extraordinaria presión que ejerce una operación que podría suponer la voladura de la OTAN. Von der Leyen ha cuidado al máximo sus declaraciones en los últimos días, por la preocupación en Bruselas sobre la retirada del apoyo estadounidense a Kiev, que planea en cada una de las agendas que tocan a EE UU y la UE. “Groenlandia puede contar con nosotros política y económicamente”, aseguró el jueves la jefa de la Comisión, que evitó mostrarse más contundente y aseguró que la seguridad del Ártico es un asunto de la Alianza Atlántica, en horas muy bajas tras las bravuconadas de Trump.

Bruselas se limitó a un comunicado insulso en la crisis venezolana, pero ha elevado el tono con Groenlandia. El objetivo de ese encuentro —que no está confirmado al 100% porque “las reuniones bilaterales no suelen confirmarse hasta el último minuto”, según las fuentes consultadas— es seguir gestionando las conversaciones de paz sobre Ucrania. Bruselas ha dado un paso importante esta semana. Ha garantizado 90.000 millones de euros de financiación a Kiev, para evitar que el país se quede sin fondos en primavera. Se trata de un movimiento interesante: Bruselas deja congelados los activos rusos y emitirá eurobonos para dar esa ayuda. Habrá 30.000 millones para el gasto civil: para pagar salarios, pensiones y hacer que el Estado funcione. Y 60.0000 millones para gasto armamentístico, pero condicionado a comprar todo ese material en Ucrania y en suelo europeo. Kiev solo podrá acudir a terceros países, como EE UU, para las armas que no pueda adquirir en tiempo y forma en sus propias fábricas y en la industria europea. “Europa, primero”, dijo Von der Leyen en la presentación de ese paquete, en un remedo del America First de la Administración Trump.

Estados Unidos tiene varios frentes abiertos. Uno: el acuerdo de paz en Ucrania, que no termina de desencallar. Dos: el lío venezolano, en el que se ha decantado más por Delcy Rodríguez que por la opositora María Corina Machado. Tres: la tregua en Gaza, que no termina de avanzar. Cuatro: la disputa por Groenlandia, que ha conseguido lo que parecía imposible, un endurecimiento del tono por parte de Europa. Cinco: una posible intervención en Irán. Y seis: graves disturbios en casa, por la brutalidad policial en Minneapolis y las disputas con la Reserva Federal. Trump ocupa toda la escena. Por eso esa reunión con Von der Leyen se adivina trascendental, con los europeos en una triple D: tratando de desinflar el contencioso de Groenlandia, de disuadir al presidente de EE UU para que no convierta las amenazas en una intervención, y de distraer al inquilino de la Casa Blanca para evitar un tono bélico aún más elevado. Veremos si eso es posible en la montaña mágica.

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