Un tribunal japonés condena a dos estadounidenses por ayudar a Carlos Ghosn a fugarse del país
Michael Taylor, de 60 años, deberá cumplir dos años de cárcel y su hijo Peter, de 28, un año y ocho meses. El expresidente de Nissan-Renault huyó a Líbano en diciembre de 2019 tras ser acusado de varios delitos financieros

Un tribunal de Japón ha condenado este lunes a dos estadounidenses que ayudaron al expresidente de Nissan-Renault Carlos Ghosn, acusado de varios delitos financieros, a fugarse del país en diciembre de 2019. Michael Taylor, de 60 años, ha sido sentenciado a dos años de prisión, mientras que su hijo Peter, de 28, a un año y ocho meses. Los dos se han declarado culpables y se han disculpado por su papel en la fuga, según recoge la agencia Kiodo.
Ghosn, de nacionalidad francesa, libanesa y brasileña, fue detenido en noviembre de 2018 por presuntamente ocultar parte de sus ingresos y por trasladar a la empresa automovilística las pérdidas de sus inversiones personales. Estaba en libertad bajo fianza desde abril de 2019 y su juicio estaba previsto para abril de 2020.
La huida a Líbano comenzó en la residencia de Carlos Ghosn en Tokio, en la tarde del 29 de diciembre, de la que el empresario salió a pie a pesar de estar vigilada por cámaras de seguridad. Caminó 800 metros hasta un hotel cercano, donde le esperaban dos personas. Los tres fueron a la estación de Shinagawa. Allí tomaron un tren de alta velocidad hasta Osaka, donde llegaron en tres horas. Se alojaron en un hotel cercano al aeropuerto internacional de Kansai. Los dos acompañantes salieron del establecimiento con dos grandes arcones y sin que quedara rastro de Ghosn. Las dos cajas, muy voluminosas para el escáner del aeropuerto, fueron embarcadas en un avión privado con destino a Estambul. Una vez en la ciudad turca, Ghosn se subió a otro vuelo privado con destino Beirut, donde entró legalmente gracias a un documento de identidad local.
“Este caso permitió a Ghosn, acusado de un crimen serio, escapar”, dijo el juez jefe, Hideo Nirei. “Ha pasado un año y medio, pero no hay previsión de que se pueda juzgar a Ghosn”, añadió. El empresario sigue recluido en Líbano, su país natal, que no tiene un tratado de extradición con Japón.
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