Tránsito hacia ¿qué?
El motivo de esta carta es reflejar la sensación de incredulidad, primero, y luego indignación, que experimentamos en el llamado tránsito de Miami al viajar con destino a Guatemala. No sólo te sorprenden con un cuestionario surrealista en el cual debes contestar a preguntas del tipo: ¿pretende realizar actividades criminales o inmorales? ¿Está implicado en actividades terroristas? La cosa no queda ahí: al final de dicho formulario es obligatorio firmar una renuncia de derechos a fin de no apelar la decisión del funcionario de turno respecto a tu paso por el famoso tránsito.
Considerando que todo esto se produce en un "paso" obligado para destinos a Centroamérica, sin ninguna intención de visitar EE UU. Muchas otras cuestiones hacen de este tránsito-trance una muy desagradable experiencia, que por fortuna no es capaz de empañar la belleza y amabilidad de tu verdadero destino: Centroamérica.
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