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La Caixa ataca en el tablero de Iberdrola

Pocas veces una OPA, como la presentada el lunes por Gas Natural sobre Iberdrola, ha suscitado tanto rechazo, en tantos frentes y en tan poco tiempo. La iniciativa, defendida a capa y espada por La Caixa, ha tenido la virtud casi inmediata de provocar un cisma en los consejos de administración de tres de las mayores empresas del Ibex-35 (Repsol YPF, Gas Natural e Iberdrola) y de provocar una reacción fulgurante en su contra de dos principales instituciones financieras: BBVA y BBK. También ha puesto en pie de guerra al resto de las eléctricas y ha provocado serios temores entre las asociaciones de consumidores por los efectos que puede tener la concentración sobre la competencia en los mercados de gas y electricidad.

A los accionistas de Iberdrola y Gas Natural, a la vista de la evolución de sus cotizaciones, tampoco les ha gustado la OPA. La prima del 20% que se ofreció a los accionistas de Iberdrola se ha reducido en cinco días al 7,54%.

La OPA, que pretende alumbrar el tercer grupo energético europeo y puede cambiar de prosperar el modelo y el mapa energético español, tardará unos meses en poder llevarse a efecto. Requiere la autorización previa de las autoridades de la competencia y del Gobierno.

La unión de una empresa gasística y una eléctrica, la integración vertical de sus negocios, se ha producido ya en Alemania y se está planeando en Francia. La singularidad del caso español radica en que una empresa más pequeña y de un sector con notable crecimiento, como el gas, es la que compra otra más grande y de un sector maduro, el eléctrico, y no al revés.

La batalla de Iberdrola, además, ha destapado un guerra soterrada entre La Caixa y Repsol YPF por el control de Gas Natural, y ha puesto en solfa el modelo societario de los núcleos duros de control.

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