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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre 'La termita demográfica'

El artículo de Juan Antonio Fernández Cordón y Joaquín Leguina La termita demográfica (3-2-2001) no tiene desperdicio. Sin embargo, no creo que las propuestas finales que realizan sean suficientes. Si por una parte lo único que han conseguido, que ya es mucho, los países con políticas familiares más generosas -Francia, Alemania, los países nórdicos- ha sido situarse sobre los 1,7 hijos por mujer en edad fértil, y considerando que todo

lo que no sea situarse por lo menos en el nivel de reemplazo -2,05- hace que se acumule el problema, o que la termita avance, parece que no basta con esto para solventar el problema.

Está la inmigración, pero hay muchos tipos de inmigración. La compuesta por gente sin mucha cualificación no podrá con sus bajos salarios contribuir al mantenimiento del Estado de bienestar mientras consuma muchos de sus recursos. Aceptar sólo los más cualificados es hoy por hoy políticamente imposible, de hecho inhumano, pero es que aunque lo hiciéramos tendríamos mucha competencia, puesto que esto no es sólo un problema español.

Por lo que hace a los niños, en mi opinión, el motivo de que las familias españolas no quieran tener hijos es muy simple: no quieren. Estas teorías tan elegantes sobre el gap entre los hijos deseados y los económicamente posibles no tienen en cuenta que esto no sólo ya existía, sino en mayor grado, en el pasado. El problema es ideológico. Por supuesto que la sociedad no está por la labor de cambiar sus parámetros ideológicos y apostar por las familias numerosas.

Perfecto. Pero sepamos las consecuencias; no sólo ya la erosión del Estado de bienestar, sino un menor crecimiento económico es lo que nos espera. Y ya se sabe quiénes son los que siempre pagan los platos rotos.-

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