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Cartas al director

La sombra del dictador

Paso a paso, agosto se nos desvela extraño. Hasta el calor y su progenitor el sol no cae a plomo sobre Madrid, más poblada que tiempo atrás.Lo jurídico y adláteres, por ejemplo, recursos a diestro y siniestro, campean por campos, comunidades y plazas de "soberanía", y el personal, atónito entre chapuzón y tinto de verano, contempla el espectáculo y no sabe si reír o llorar.

El vendaval futbolero está al caer, y en este mar de situaciones no surge el talento teatral capaz de elevar a categoría la banalidad de lo cotidiano.

Y al fondo, la sombra siniestra -a pesar de la vejez- del dictador per se que amargó la vida de los setenta y todavía hoy se permite, bastón en mano y colegas a su servicio, ridiculizar leyes y gobiernos.

Preparemos la rentrée porque viene aguda y bronca. Y allá, al fondo... las generales. Preparemos la inteligencia y el bolsillo, porque asaltarán las conciencias por mor de una papeleta y nos venderán el oro y el moro, por... simples palabras, juguetes del viento, como atinada y bellamente cantó el poeta. Que los vientos sean favorables a esta tierra. Y veamos un panorama mejor que el presente.-

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