Ir al contenido
_
_
_
_

Gala a ritmo de los sesenta

Más de 900 comensales reunió el presidente Eduardo Zaplana, el miércoles, en la cena de gala ofrecida a agentes turísticos, periodistas y la amplísima delegación institucional de la Comunidad Valenciana desplazada a Madrid. La cita fue en la sala de fiestas Scala Meliá, salones que muy poco tienen que ver con la imagen de modernidad que la Comunidad intenta trasladar a los mercados emisores de turistas. Construida en los años sesenta, las dificultades para ubicar a todos los asistentes fueron más que evidentes, optándose por aprovechar el espacio al máximo y embutir a los invitados, que quedaron encajados sin apenas espacio vital para utilizar los cubiertos. Pocas caras conocidas del mundo de la farándula (Massiel, Antonio Ferrándiz, José María Íñigo y algunos periodistas televisivos), el presentador Ximo Rovira y centenares de políticos valencianos, la inmensa mayoría del PP, se enfundaron la más amable de sus sonrisas. Se trataba de vender la Comunidad como destino de vacaciones, pero el 99% de los comensales eran valencianos. Amenizó la cena la banda de música de L"Alfàs del Pi. Tras los discursos de rigor y repaso institucional a los proyectos en marcha, llegó el espectáculo de la sala, más demodé si cabe que las propias instalaciones. Faralaes, castañuelas, juegos de luces y muchos muslos y pechugas (no de pollo), completaron una velada evocadora, muy al gusto de sesentones y poco acorde con el eslogan general de la campaña: De la Comunidad Valenciana para el mundo.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_