Una directiva muy rentable
Angel Cagigas, director general de Calidad de Aguas de Medio Ambiente, admite que los esfuerzos en la lucha contra los tres tipos de vertidos existentes a los ríos, urbanos, industriales y difusos, se han centrado, principalmente, en la depuración de los vertidos urbanos para ajustarse a la directiva 271 de Bruselas, que obliga a depurar las aguas en las localidades de más de 2.000 habitantes para el 2005. "Creo que podemos ser optimistas en este sentido", dice, "hay un plan nacional en marcha y empezamos a notar un progreso importante, pero las cosas llevan su tiempo. En 1992 había un 40% de la población conectada a depuradoras y ahora andamos por el 60%, y hay otro 15% con depuradoras en fase de construcción".Para el economista José Manuel Naredo, director de la colección Ecología y Naturaleza de la Fundación Argentaria, la calidad de las aguas de nuestros ríos tan sólo se concreta en prepararse para respetar las directivas europeas en vertidos urbanos." Lo que supone también entrar de lleno en el negocio de la depuración, en el que las multinacionales francesas y alemanas han empezado a tomar posiciones desde hace unos años".


























































