22 horas en la UVI
Hace unos días fui intervenido en el hospital Ramón y Cajal. Desperté en la UVI de neurocirugía sobre las 14.00 y permanecí en esta unidad 22 horas. Todo el tiempo estuve consciente y pude ver el trabajo de tres turnos. Ya estoy en casa y necesito expresar la impresión que recibí en aquellas horas de UVI. No sé como se seleccionará a las personas que trabajan allí, de lo que estoy seguro es que hay que tener gran vocación.
Durante mi permanencia hubo cuatro ingresos en diferentes turnos. Puede parecer un símil no apropiado, pero ésta fue mi sensación. Cuando entra un enfermo se actúa como en un circo. Cada persona conoce perfectamente su tarea. Hay una gran sincronización. El trato al enfermo es de gran cariño. La relación del personal es de mutuo apoyo. Son capaces de mantener una gran tensión para pasar a situaciones de relajamiento.
La profesionalidad hace parecer que todo el sufrimiento no les afecta. Como sé que eso es imposible, siento una gran admiración por su trabajo.-


























































