Un niño inglés es indemnizado con 800 millones por un error médico

Sam Mansell, un niño inválido británico de 11 años, ha hecho historia legal al recibir la mayor indemnización otorgada hasta la fecha en el Reino Unido por negligencia médica. Privado de oxígeno al nacer por el equipo que atendía a su madre, Penny, en el parto, el chico sufre parálisis cerebral y necesita cuidados continuos. El hospital galés que ha admitido el error con una década de retraso, llegó ayer a un acuerdo privado con la familia, que había interpuesto la correspondiente demanda y que recibirá cerca de 800 millones de pesetas. Penny Mansell salió llorosa pero triunfante del Tribunal Supremo de Manchester, encargado del caso. Sin poder contener las lágrimas señaló: "Sam necesita compañía y ayuda las 24 horas del día. La decisión llega muy tarde, pero su calidad de vida mejorará con esta suma". El personal médico no vio el sufrimiento del bebé en el parto. Cuando realizaron la cesárea, Sam tenía ya problemas de oxigenación. El daño cerebral fue irreparable.


























































