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El Atlético de Sacchi cierra su concentración con una goleada

El Atlético de Sacchi se despidió ayer de la concentración de Los Ángeles de San Rafael con una goleada fácil, 9-0, a los Leones de Castilla, de Segunda regional. Terminaron las clases prácticas de presión, movimiento en grupo, unión de líneas y velocidad, como dice el técnico, "a todo campo y en todo tiempo". Terminaron los ensayos apacibles frente a rivales sudorosos que apenas corren tras el balón. Hoy el Atlético parte hacia Holanda a jugar un triangular con los de su talla: Vitesse, Chelsea o Flamengo.Ayer, el Atlético formó de salida con Molina; Aguilera, Santi, Ramón, Serena; Njegus, Jugovic, Roberto; José Mari, Correa y Juninho. El viento batió el campo en las alturas de Los Ángeles y a los jugadores se les puso cara de velocidad. Aunque lo que se vio no se ajustó exactamente a los conceptos de Sacchi, los del Atlético mostraron aspectos de su nueva imagen: dinamismo, velocidad en la transición de recuperación y ataque, actividad por las bandas y un hombre llamado a ser el eje de todo el bloque: Jugovic, una especie particular de jugador-enganche total, a la vez medio centro y media punta. Su función comienza cuando se empotra en la línea de cuatro, -ayer Sacchi volvió a dibujar el 4-3-3 en detrimento del inicial 3-4-3- y saca la pelota jugada al pie con una sutileza enorme, abre a las bandas, pasa a los laterales o a los delanteros, y ensancha el campo; sube al área contraria, y se reconvierte en media punta con mucha llegada y disparo. Es el motor del equipo.

Vizcaíno ocupó el lugar de Jugovic en el segundo tiempo. Lo acompañaron Jaro; Mena, Christian Díaz, Gustavo (Pablo García), Toni; Bejbl, Fortune (Baraja); Lardín, Valerón y Biaggini. Y a grandes rasgos se vio lo que en el primer tiempo. La movilidad permanente de los delanteros, en continua rotación por la frontal del área, pisando la cal, retrasándose y adelantándose, contrastó con las dificultades para juntar las líneas, la ausencia de la defensa en zona, y un escaso juego en bloque. El decálogo de Sacchi se fue desdibujando a medida que pasaban los minutos.

El pitido final dejó un saldo de nueve goles poco memorables -José Mari (m. 6), Correa (m. 7), Serena (m. 25), Correa (m. 40), Fortune (m. 59), Bejbl (m. 66), Lardín (m. 80), Baraja (m. 83, de penalti) y Baraja (m. 90)- y la sensación de que el Atlético se va a Holanda con el proyecto más ilusionante de los últimos años, el de en todo campo y a todo tiempo. Un concepto que, según definición de José Mari, significa "juntar líneas y moverse todos en bloque tanto en defensa como en ataque". Fue un objetivo que ayer el Atlético consiguió a medias.

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