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La primera consecuencia del acuerdo con la OTAN

El acuerdo sobre el reparto de la flota del mar Negro y sus bases en Sebastopol no es sólo un asunto bilateral entre las dos potencias eslavas, sino que puede ser considerado como la primera gran consecuencia positiva del nuevo clima de cooperación creado por el acta fundacional entre Rusia y la OTAN, en opinión de diversos medios políticos y militares consultados en Kiev y telefónicamente en Sebastápol. Concluido el reparto de la antigua flota soviética en el mar Negro, Rusia tendrá un total de 410 buques y Ucrania 162.En su conjunto se trata de embarcaciones bastante viejas: los benjamines tienen 15 años y la edad media de los buques es de 20 años. Ni Rusia ni Ucrania pueden plantearse hoy una renovación a fondo de sus respectivas flotas en el mar Negro, cuyos oficiales y marinos se encuentran unidos por la común desgracia en el retraso del pago de los salarlos desde febrero y marzo.

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