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"Un visionario, un revolucionario"

Está claro que el mensaje que Jiang Zemin quiso dar ayer al país y al exterior es que China proseguirá la vía abierta por Deng: el socialismo con características chinas que se combina con la economía de mercado. La máxima obra del patriarca Deng Xiaoping, el auténtico legado que deja a su muerte, según manifestó Jiang. "Deng fue un visionario. Un gran marxista, un revolucionario proletario, estadista, estratega militar y diplomático, así como un probado combatiente comunista", dijo el nuevo hombre fuerte de China en el discurso fúnebre.

Señaló los éxitos tanto de Mao como de Deng, la capacidad de éste de corregir los errores de aquél, buscando la verdad entre las cenizas del marxismo-leninismo.. También hizo referencia breve al "acierto" del fallecido líder a la hora de aplacar el periodo de disturbios que vivió el país durante la primavera de 1989 y que desembocó en la trágica noche de Tiananmen, el 4 de junio de ese año.

Jiang Zemin dijo: "Sus principios y tesis continuarán siendo nuestras líneas maestras, nuestra bandera, porque la reforma es nuestra única vía". El presidente chino aludió también a Hong Kong y Taiwan, donde el principio de "un país, dos sistemas" posibilitará la reunificación completa de China. Y subrayó también que el Partido Comunista debe "continuar siendo el núcleo que lidere el proceso." de apertura y reforma.

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