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Euskadi, desgarrado

Mientras Euskadi se radicaliza -de un lado, quienes apoyan la violencia; del otro, ese 85% de la población que la rechaza- son muchos los que temen una ofensiva terrorista si la derecha llega al poder. (...) Pero los atentados que han jalonado la campaña electoral no han alterado la firmeza del Partido Popular. (...)En Euskadi, el discurso decidido de la derecha provoca seguridad e inquietud. Seguridad para todos aquellos, nacionalistas o no, que se indignan por la impunidad con que actúan los separatistas. (...) Preocupación para aquellos que inciden en la exasperación del pueblo y temen un enfrentamiento fratricida entre los vascos. (...) Las bandas de jóvenes violentos encarnan la vanguardia del movimiento separatista. Con el rostro oculto por un pasamontañas, armados con piedras, clavos y cócteles mólotov, cada fin de semana incendian autobuses y coches y apedrean a las fuerzas de seguridad. (...)

Frente a las demandas de ETA (...), los partidos políticos confiesan su desconcierto. Las disensiones entre socialistas y populares ponen en cuestión continuamente las plataformas creadas a finales de los ochenta para intentar poner fin a la tragedia. (...)

Es difícil vislumbrar cómo acallar el lenguaje de las armas. Mientras, el pueblo vasco teme convertirse, más que nunca, en rehén de la violencia tras las elecciones.

29 de febrero

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