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GENTE

MULTADO POR SECUESTRAR A UN ZORRO

La crianza de un zorro dentro de una jaula y a la vista de la gente puede costarle a Alejandro Rodríguez Fernández, minero jubilado de Santillana del Mar (Cantabria), el embargo de parte de su modesto patrimonio por parte de la Diputación regional. Se calcula que no menos de un millón de turistas circulan al año por la histórica villa extasiándose en la contemplación de sus monumentos y cualquier cosa que llame su atención. El zorro, que con todo mimo habían criado Alejandro y su mujer, María Luz, era también objeto de curiosidad de los visitantes. Sin embargo, uno de éstos salió inesperadamente en defensa de los derechos del mamífero enjaulado tan lejos de su madriguera de nacimiento y denunció el hecho a las autoridades regionales. Su contemplación era gratuita. El aparato administrativo se puso pronto en marcha y entendió que el secuestro del zorro requería una sanción. La diputación les aplicó una multa de 250.001 pesetas que no pagaron a tiempo, por lo que la Consejería de Ganadería se la incrementó en otras 50.000, fijando un plazo para su pago antes de recurrir al embargo. "Al saber que habíamos sido sancionados, con pena pusimos en libertad al zorro, que por las noches volvía a casa a comer. Me lo regalaron en una cacería", recuerda Alejandro, "porque se había quedado sin madre. Es paradójico que, mientras en Cantabria se dan batidas contra estos animales, a nosotros nos castiguen con 300.000 pesetas por haber criado uno". La alcaldía de Santillana vería con buenos ojos que la diputación olvidara y archivara el expediente.-

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