LA SERENIDAD DE UN VIGILANTE JURADO
A las 8.35 de ayer, un vigilante jurado de Renfe asignado a la Dirección de Seguridad Corporativa salvó la vida de una mujer en la estación de San Sebastián. El suceso se produjo cuando tomaba la salida el tren Irún-Madrid. Una mujer había subido al tren para despedir a un familiar, sin percatarse de que el tren tomaba la salida. La mujer, presa del pánico, se arrojó del tren en marcha y cayó en el hueco que separa al tren del andén. El guarda jurado corrió hacia donde la mujer acababa de arrojarse e introdujo el brazo en el hueco que separa el andén del tren. Allí presionó con fuerza a la mujer contra la pared interior del andén y evitó que ésta, presa del pánico, se moviese. En estas situaciones, la persona accidentada reacciona habitualmente, en un estado de nervios, con grandes movimientos, lo que provoca su arrollamiento por los ejes del tren. La mujer, cuya identidad responde a las iniciales M. D. B. G., de unos treinta y cinco años, sólo presentaba pequeñas contusiones y fue trasladada inmediatamente al hospital provincial de San Sebastián, donde se le apreció un choque nervioso.


























































