Ser adulto, universitario y casado facilita el empleo fijo
Los trabajadores entre 30 y 55 años, universitarios cabezas de familia, con un año o más de contrato temporal y con cargos diretivos en sectores de servicios o manufacturas tienen más facilidad para acceder a un contrato laboral indefinido. Así se pone de manifiesto en un estudio del Ministerio de Economía (Síntesis Mensual de Indicadores Económicos), según el cual los jóvenes tienen menos probabilidades que los adultos para ser contratados con carácter indefinido. Esta tendencia es progresiva desde los 30 hasta los 54 años, edad a partir de la cual desciende ligeramente. Los estudios universitarios priman, aunque no de forma decisiva, sobre los secundarios o intermedios y la antigüedad está tratada como variable favorable de "cierta importancia".


























































