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32 meses de 'suspense'

Han sido 32 meses de suspense. De junio de 1992 a febrero de 1994, los dirigentes municipales del PP y los gestores regionales del PSOE se han esforzado por imponer sus criterios sobre un mapa futurista de Madrid. Ayer, los jefes de las instituciones enfrentadas firmaron los papeles del armisticio. El resultado final hace que los promotores inmobiliarios se froten las manos. Habrá suelo para 37.300 viviendas en cuatro barrios periféricos. Un negocio de 350.000 millones de pesetas.El 27 de junio del año de la capitalidad cultural, el equipo de Álvarez del Manzano colocó en el pleno su idea de la ciudad. Había que hacer seis nuevos barrios y sembrar de viviendas las fincas rústicas, de las afueras de Madrid. Propusieron recalificar terrenos para hacer 72.750 pisos.

Los socialistas sacaron la lupa para estudiar los dibujos de aquellos barrios pegados a las fronteras de la capital y contestaron casi un año después. El 29 de julio de 1993, el Gobierno de Joaquín Leguina, competente para autorizar o rechazar las ideas urbanísticas del gobierno municipal, hizo una contraoferta. Tres de los seis nuevos barrios se podrían ejecutar. De las 72.450 viviendas, los socialistas autorizaban 35.000. Ayuntamiento y Comunidad se habían declarado la guerra. Muchos meses después, el PP insistió. Llamó a la puerta de la Comunidad sin retirar ni una vivienda, de su plan de los seis barrios. Los socialistas tumbaron aquel proyecto el 16 de marzo de 1994. Once meses de intensas negociaciones entre los jefes del urbanismo local, José Ignacio Echeverría (PP), y regional, José María Rodríguez Colorado (PSOE), han permitido el final feliz. Echeverría olvidó sus palabras: "O 70,000 viviendas o ninguna".

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