Al `drogota' que me atracó
Alguien que creía conocerte me dijo que eras de un barrio aledaño al que me atracaste y que hacías nido por allí cuando andabas apurado. No se me quedó tu cara; sí que no tendrías más allá de 18 años y tu palidez y temblor, que parecían espejo de los míos.Cuando se me pasó el cabreo por el disgusto que me diste y el apego a las cosas que me robaste, algo con trazos maternales me hizo querer que pudieras salir de ese mundo en el que se te veía atrapado y que no te correspondía porque no eras violento, aun dentro de la violencia de la escena que protagonizabas. Me daba la pista ese cuchillo apoyado blandamente en tu propio brazo, con el que nunca me apuntaste y en el que no reparé hasta que ya casi te ibas. ¡Tan preparado está uno en Madrid para que le asalten! Eras respetuoso, porque tus ademanes llevaban el cuidado de no herir, de no ofender. Eras inocente y crédulo; te fiaste de mi palabra cuando te dije que te fueras ya, que no me quedaba nada.
Ahora he sabido que has muerto.
Quizá mis buenos deseos te lleguen mejor así.-
Rosa María López Moreno


























































