Regino Ortés corto un rabo
, Aunque la novillada salió en general deslucida, por sus pocas fuerzas y porque andaba cortita de bravura, Regino Ortés tuvo el material más manejable, y el novillo con más recorrido y empuje de la tarde, y no desaprovechó la ocasión: le cortó el rabo. La suya fue una actuación decidida y de entrega, de novillero con ganas de ser, y al arrimo de sus paisanos de Alcalá, obtuvo los máximos trofeos. Encandiló a su gente y salió a hombros bien contento y suponemos que esperanzado. No todos los días se cortan dos orejas y rabo.
Regino Ortés cuidó a su primero con temple de buen enfermero, y con gusto, y dibujó naturales y redondos que tenían sello y en los que se vislumbraba cadencia, que no le falta. Ensayó distancias y terminó con molinetes de rodillas que fueron jaleados. Y en el sexto, después de un quite por chicuelinas lentas, construyó una faena en la que a falta de una mayor ligazón o de estar más cruzado, quiso hacerlo todo y ensayar todos los pases.En algún capítulo de su faena triunfal Regino corrió la mano al torear con la izquierda con empaque. Unas manoletinas valentonas y un desplante de rodillas, remataron el trasteo tan celebrado por los paisanos, deseosos de emocionarse.
Aldeaquemada / Romero, Matola, Ortés
Tres novillos de Aldeaquemada y tres de Marín Marcos (uno, sobrero, en sustitución de un inválido), desiguales de presencia, flojos, mansos, de juego irregular. Jesús Romero: pinchazo hondo desprendido y bajonazo (ovación); dos pinchazos y media trasera caída (silencio). Curro Matola: media, seis descabellos -aviso- y descabello (pitos); media (silencio). Regino Ortés: pinchazo y estocada tendida casi entera (oreja); estocada trasera caída (dos orejas y rabo); salió a hombros. Plaza de Alcalá de Henares, 26 de agosto. Segunda corrida de feria. Dos tercios de entrada.
Jesús Romero toreó con elegancia y con mimo, por las pocas fuerzas del novillo, en su primera faena de muleta. Algún pase con la derecha, varios naturales, y en especial dos pases de pecho marcados al hombro contrario, fueron los más sobresaliente de su actuación. El cuarto era un mansazo que iba con la cara por las nubes y se distraía con una mosca o con el mínimo ruido del callejón, y el bien plantado novillero, que estuvo visiblemente incomodo durante toda la lidia, abrevió el trasteo.
A Curro Matola le correspondió un infortunado lote. Su primero parecía estar reparado de la vista y el segundo le salió aspero. Está un tanto verde para empresas complicadas o procesolosas. Pero a lo mejor, vete a saber por qué, no fue su tarde.


























































