Jornada redonda
La peseta, como instrumento de cambio, atraviesa una de sus etapas más difíciles, pero está proporcionando a los inversores unos beneficios inesperados que, sabedores de lo inestable de las coyunturas, ayer se apresuraron a recoger. El índice de la Bolsa madrileña llegó a ganar un 2,18% poco después de la apertura del mercado, pero las realizaciones de beneficios fueron mermando esa diferencia hasta dejarla en un 0,66%. La actividad ha sido la nota más destacada de esta sesión, aunque los casi 57.000 millones de pesetas efectivas que se movieron en la Bolsa española, incluyen un buen número de operaciones de ida y vuelta y se quedan por debajo del nivel alcanzado con la devaluación del mes de mayo.El resultado de esta jornada se ajusta a las circunstancias, ya que esta vez no se ha producido la devaluación esperada por el mercado y, aunque con cuantiosos beneficios, la marcha atrás ha sido obligatoria. La situación actual del mercado es de inestabilidad absoluta, con el índice situado por encima del 269% -nivel que da paso a un importante potencial alcista- y la economía no da muestras de soportar esa altura de las cotizaciones.
Esta actuación del mercado no puede desligarse de la presencia del fin de semana que, si bien ha potenciado la especulación, también va a servir de obligado periodo de reflexión.
París ganó un 2,45%, Francfort cedía un 1,66% y el resto de los mercados registraba altibajos de escasa importancia. Madrid ganaba 1,78 puntos y el Ibex 35 se anota una subida de 0,61%.


























































