Angustiada súplica del primado anglicano para evitar el cisma por el sacerdocio de las mujeres
El peligro de cisma planea sobre la Iglesia anglicana tras la decisión histórica, tomada el miércoles pasado por el Sínodo, de permitir el sacerdocio de las mujeres. El primado de la Iglesia anglicana y arzobispo de Canterbury, George Carey, hizo ayer un angustioso llamamiento para calmar los ánimos de párrocos y fieles, exhortándoles a que no abandonen la Iglesia. "Por favor, no os vayáis. Quedaos y trabajemos juntos", pidió Carey.Julián García Hernando, secretario de la Comisión Episcopal española para relaciones interconfesionales, dijo ayer que en la Iglesia católica la incorporación de la mujer al sacerdocio "es un tema abierto porque desde el punto de vista doctrinal no hay una definición dogmática".
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