Alúmina
Quiero agradecer de antemano la ocasión que esta sección de su periódico me brinda para plasmar mis pensamientos, con respecto a la regulación de empleo que está llevando a cabo la empresa Alúmina-Aluminio.Los motivos en que se basa dicha empresa son conocidos de todos, y no me extrañó (por venir de quien viene) que tomara ciertas medidas aprovechando unas circunstancias muy especiales. Lo que sí me asombró fue que ciertos núembros de este Gobierno socialista, o representantes suyos, criticaran la postura de los trabajadores de la mencionada empresa.
Yo justifico y comprendo esa postura; como también comprendo que una persona se rocíe de gasolina y se prenda fuego en señal de protesta ante una situación límite, pero si le rocían y prenden fuego... ya no lo comprendo.
Algunos lectores se preguntarán a qué viene el ejemplo anterior, pues bien, trato de que vean la diferencia entre permanecer en la empresa cumpliendo los servicios mínimos y fuera de la misma, pero no del peligro.
¿Que hay miles de millones por medio? Yo comprendo que el Gobierno se gaste millones y millones en campañas para prevenir enfermedades de la población. No comprendo la inversión de miles de millones en refugios antinucleares y mucho menos en armas, y además, ¿las compañías aseguradoras, qué?
¿Que los bidones no revestían peligro alguno y la situación estaba controlada? Si hoy me entero de que el contenido era de agua destilada, seguiría apoyando vuestra actuación (espero que se sobreentienda que de los trabajadores), porque no se puede cruzar parte de Galícia con la carga que llevaran, cuando ya existía una zona que había sido evacuada.-


























































