Una parte de Nueva Delhi,
la capital de India, fue puesta ayer bajo toque de queda, después que al menos 50 personas resultaran heridas en enfrentamientos religiosos entre hindúes y musulmanes, en torno a la mayor mezquita de la ciudad. Unas 3.000 personas se congregaron en la zona, lanzaron piedras, volcaron coches y destruyeron las vidrieras, antes que fueran disperadas por la policía, que tomó 100 detenidos.-


























































