Puntas posmodernas

Il Festival de Otoño.
No se puede vincular fríamente a Karole Armitage con la danza posmoderna, pues su trabajo va mucho más lejos; aunque el encumbramiento le ha venido ligado en el tiempo a las experiencias de los talleres-laboratorio de Nueva York que apostaban por esa corriente, su trayectoria profesional le avalaba para confiar en ella.La frase de Ortega y Gasset "reobrar contra lo aprendido" resume su evolución: la valentía y coherencia de no abandonar una técnica que sabe es esencial y colocándola en situación límite a cada momento. Ésta es la impronta de su quehacer coreográfico.
Karole Armitage (EE UU)
Coreografía: Karole Armitage. Música: David Linton. Vestuario: Charles Atlas. Bailarines: Karole Armitage y Joseph Lennon.Teatro Albéniz. Madrid, 4 y 5 de octubre.
Su estilo está cargado de trabajo intelectual. Aunque alejada de cualquier intento anecdótico, el tejido del baile recrea la atomización de la pareja, un cruel desmoronamiento de la comunicación ballerina-partenaire que culmina en la fortísima escena de la sumisión. El espectáculo está compuesto a partir de breves entradas que hacen una catarsis extensible.
Hay claras alusiones a los enlaces neoclásicos, combinando el balance a la manera de Balanchine y usando y abusando del attitude hasta destruirlo. La osadía irónica de Armitage sube al entrar en escena en puntas con un velo, la cabeza cubierta como en Bayadera, haciendo una diagonal de grandes extensiones y llena de rupturas. Finalmente, abandona las zapatillas y se desplaza con unos altos zapatos de aguja volviendo a elementos de la vanguardia, y el happening para un fin de fiesta violento, donde se destruye simbólicamente la escena, como postula Carmelo Bene en el epílogo de su Macheth: "Lo que hemos hecho aquí, lo que no es verdad".


























































