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Los golpistas de Sudán prometen libertad religiosa y elecciones libres

Los militares que el pasado sábado se hicieron con el poder en Sudán, derrocando al presidente Yaafar Mohamed el Numeiri, han prometido la aplicación de una auténtica política de libertad religiosa y la celebración de elecciones libres, además de mantener al país en la órbita occidental.En un comunicado hecho público ayer, los nuevos dirigentes se pronuncian en favor del pluralismo político y aseguran que se crearán las condiciones para comicios libres e imparciales, si bien no fijan la fecha de los mismos. Al mismo tiempo, de fuentes egipcias se anunciaba la liberación de los presos políticos -unos 350- que se hallaban en las cárceles sudanesas.

En cuanto a las relaciones exteriores, los principios que inspiran al nuevo régimen son la adhesión a los tradicionales lazos árabes, africanos e islámicos de Sudán; el respeto de los tratados, de la carta de las Naciones Unidas y del principio de no intervención y el apoyo a la solución de los conflictos internacionales mediante el diálogo.

El perfil, moderado y pragmático, que va adoptando el nuevo régimen explica el apoyo que ya ha encontrado en el tradicional aliado de Numeiri, Egipto. Ayer, el presidente Hosni Mubarak dijo que las relaciones con los gobernantes militares de Jartum son "muy buenas" y que El Cairo "apoyará el régimen que el pueblo sudanés ha elegido". En cuanto a Estados Unidos, la reacción ha sido también positiva, aunque fuentes gubernamentales consultadas por The New York Times dudaban ayer sobre la habilidad del nuevo hombre fuerte, Abderrahman Sewar ad Dahab, para hacer frente a los graves problemas que provocaron la caída de Numeiri.

Mientras Sudán volvía ayer a la normalidad y la población volvía al trabajo, los nuevos gobernantes dieron orden de detener a "los apoyos y personalidades de base del antiguo régimen".

Páginas 2 y 3

Editorial en página 10

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