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Cartas al director

La teología de la liberación

Según Vida Nueva del 24 de marzo de 1984, el Vaticano piensa condenar dicha teología por herética, a pesar de que reconoce que no niega ningún dogma y que "abraza la lucha de los pobres por su liberación, lo cual es cosa sacrosanta".No lo comprendo. Amo dicha teología; pero quiero morir en la Iglesia que me dio la fe y deseo aceptar la autoridad de la jerarquía. No sé si lo conseguiré.

Rindo tributo de admiración y adhesión al arzobispo Romero, asesinado por la tiranía, y a sus hermanos en el martirio, cientos de miles, que cayeron por la justicia y la liberación de los oprimidos.

Rechazo a los católicos que hacen el juego al capitalismo internacional, máximo responsable del hambre, persecución y muerte que padecen los pobres de la Tierra. No obstante, acepto a esos católicos como hermanos en la fe, en virtud del principio católico de la "unidad en la diversidad", que sufrirá un duro golpe si llega a promulgarse dicha condena.

No me gusta una Iglesia monolítica en la que se coarte la libertad en lo opinable; por exigencias de nuestra dignidad de hijos de Dios y porque una sana autocrítica es necesaria para perfeccionar nuestra Iglesia, que es la verdadera, aunque todavía le falta mucho para ser como Cristo quiere. /

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