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GENTE

Inderjit Singh,

hindú, 29 años, conductor de trenes en la ciudad sueca de Gotemburgo, se ve enfrentando al dilema de perder su trabajo o profanar sus creencias religiosas. Inderjit, de largo cabello, pertenece a una secta que le prohíbe cortárselo y le prescribe el uso del turbante. Como el uniforme de la compañía incluye una gorra, Inderjit solicitó poder trabajar con turbante, pero la empresa decidió mantener la obligatoriedad de la gorra, aunque tuvo la delicadeza de no pedir al trabajador que dejara de hacer el indio.

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